CORRIENDO SIN PRISA

Por Jesús, el Muschacho Peralta muschachoperalta@hotmail.com

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CARRERAS TRAIL

Por qué son la novedad?
Por este relato y mucho más, estos eventos han sido la novedad.

5:00am, el frío es intenso y quienes acamparon afinan detalles. Otros aún llegan en grupos y en familias, estacionando sus autos y admirando el paisaje de las montañas y el silencio de la ciudad. 5:30 horas, se dan las primeras indicaciones para el recorrido de 50 kilómetros, mientras instalan el cronómetro, el sistema de chip, el inflable de salida y meta y se contacta al personal de staff.

5:45am., se da la segunda llamada y se repiten las indicaciones, agradeciendo de antemano la presencia de participantes, el personal de prensa que cubre el evento queda asombrado ante la cantidad de gente que participar.

5:55am, la tercer llamada a los participantes. Un clima excelente, la brisa en partes de la ruta ya estaba lista como si fueran nubes a nivel de tierra para resguardar de los rayos del sol a los corredores.

6:00am, se da la salida a casi 400 competidores que muy decididos irían a conquistar y dominar la distancia de 50 kilómetros con una altitud máxima de 10 mil 500 pies. Desde los puntos en donde la prensa estaba ubicada para captar las imágenes, se sentía la emoción y júbilo de los participantes, que contagiaban a los presentes. Los primeros 5 kilómetros la brisa permitieron algunos rayos del sol para que todos disfrutaran la panorámica, el cual permitía verlos con destino a campo abierto, para lo cual la neblina los cubrió por completo en el kilómetro 8. Pasando el kilómetro 15, subían, bajaban, corrían en plano, de nuevo subían y volvían a subir, pero el ánimo y el entusiasmo no decaían.

A 10 mil 500 pies de altura, bajaron el paso, incluso caminaron, pero no por el cansancio o falta de oxígeno; era, la hermosa vista hacia los campos y la ciudad que te hacía sentir en la cima ante todos. Sentir la brisa que se estaba disipándose, escuchar el silencio y ver que el esfuerzo de haber subido valía la pena, fue una experiencia inexplicable.

11:00am, los primeros ya habían dominado el cerro, que se veía como un imponente desafío detrás de ellos. En el kilómetro 30, el cansancio se les notaba, los abastecimientos, estaban listos para recibirlos con hidratantes y alimentos inimaginables y hasta con guardarropa improvisado para aligerar la carga en los últimos kilómetros. El paramédico listo para actuar, pero ninguno de los participantes quería detenerse por completo, cansados pero pasaban gritando: “que hermosa vista”, “excelente ruta, cansada pero vale la pena subir”, “a quien se le ocurrió, está muy padre”.

Faltaban solo 6 kilómetros de recorrer, 2 de ascenso leve y el resto de descenso para llegar a la meta. Los últimos de ascenso hicieron que algunos bajaran el ritmo, pero al ver a los fotógrafos, se animaban y corrían rápido saludando a la cámara, olvidando el cansancio motivados por lo que estaban experimentando. En el kilómetro 49 un grupo de porristas motivaban y hasta acompañaban a participantes en el último kilómetro para motivarlos. A escasos metros de la meta, la algarabía del público con sus aplausos y porras hacia que el participante enderezará su espalda, soltara un grito, apretara los puños y dientes y sacara su “FUA”, para dar el último jalón y llegar abrazando a sus familiares y amigos y empezar a contar su experiencia recién vivida.


 

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