DRAGONES EN EL CIELO VAN

Por Gerardo Sánchez García*

PALABRA | 

Ciencia y diversión: un conjunto de varas, un trozo de nylon, pintura e imaginación se conjugan en el papalote que vuela espectacularmente.

El diseño del cometa que imita a un imaginario dragón es extraordinario. A gran altura y sostenido por el viento, al tirar la delgada cuerda que lo comunica a tierra y resultado de los principios físicos de las fuerzas que se oponen, agita sus alas, aletea, su cuerpo serpentea y se ondula.

Al volar ese papalote mi hijo Daniel y yo volvemos a ser niños, recuperamos el gozo de las cosas sencillas de la vida: correr contra el viento, levantar la vista al cielo y asombrarnos de cómo la naturaleza y la ciencia pueden ser tan simples y complejas al mismo tiempo.

 

MISÓGINO

Tehodor von Bischoff, fisiólogo y científico alemán del siglo XIX, sostenía que el hombre era más inteligente que la mujer porque el cerebro del varón era mucho más grande que el femenino y por tanto tenía mayor capacidad intelectual.

Según ese anatomista el peso promedio del cerebro masculino era de 1, 340 gramos, mientras que el de la mujer pesaba en promedio 1, 250 gramos.

Posteriores estudios han demostrado que dicha hipótesis -totalmente machista-, es falsa, ya que el tamaño y peso de la masa encefálica no tiene nada que ver con la capacidad intelectual.

Además trascendió que después de muerto uno de los alumnos de Bischoff pesó el cerebro del autor de la teoría a la que hacemos referencia: la báscula marcó 1, 240 gramos.

 

LA MALDAD DE LOS BUENOS

Las personas abiertamente malas no son tan dañinas porque ya desconfías y no esperas nada de ellas.

Peligrosa la gente que parece buena la mayor parte del tiempo, pero que odia en secreto. Simula actos que parecen buenos aunque en realidad busca hacer daño. Vive con el alma envenenada y aplica dosificado su veneno. No se atreve a revelarse plenamente y asumirse como malo.

A diferencia del hombre bueno que comete errores, los reconoce y se arrepiente, esa oveja con espíritu de lobo goza secretamente sus villanías.

Aunque vive en rebaño es un solitario. Ni lobo, ni oveja, se sabe condenado a estar sólo en la mediocridad de la indecisión.

Sumiso y lambiscón ante los poderosos, sin embargo, traiciona, delata y cobra favores a la primera oportunidad.

Oveja por su cobardía, lobo en la villanía de su corazón.

 

Frase:

“Al volar ese papalote mi hijo Daniel y yo volvemos a ser niños, recuperamos el gozo de las cosas sencillas de la vida: correr contra el viento, levantar la vista al cielo y asombrarnos de cómo la naturaleza y la ciencia pueden ser tan simples y complejas al mismo tiempo”.

 

 

*Periodista.

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