Historia de amor eterno Segunda parte

PALABRA | 

Por Heberto Javier Peterson Legrand*

“Estando en Ojo de Liebre, Baja California Sur, donde las ballenas van a parir (la verdad, yo nunca vi ballenas, ¡quién ve ballenas recién casada!), hasta ahora sé que las ballenas hacen un gran viaje desde las costas de Alaska hasta las aguas templadas de Baja California para tener a sus crías y regresar a su lugar de origen en la primavera.

“Recuerdo… en un tiempo de lluvia y viento allá arriba en cubierta había unos cabos, así le llaman a las cuerdas. El barco se movía mucho por la marejada y el viento, mi gusto de una joven veinteañera era resbalarme en la cubierta y agarrarme de los cabos y balancearme, con peligro de que me cayera al agua.

“En ese momento el primer timonel Don Santiago, un hombre maduro y de experiencia se dio cuenta de mi imprudencia y le avisó a mi esposo quien estaba descansando después de una guardia, le dijo: ´su esposa está divirtiéndose y está en peligro´. Yo no medía el peligro, era muy ágil, nunca me mareé, se levantó de prisa, con mucho modo me reprendió y yo le contesté: ´no me va a pasar nada´”.

Entre el amor y el mar

“En los barcos se hacen guardias las 24 horas, había un timón grande que era para dirigirlo, inclusive yo a veces también lo manejaba y la hacía de timonel, tenía que tener la flecha en cierto número para que fuera el barco a la derecha o a la izquierda.

“El Capitán del barco también hacía guardias de 4 horas. En el barco siempre tiene que haber gente despierta en máquinas y cubierta navegando o no.

“Me gustaba mucho acompañarlo en las guardias y ver el cielo tachonado de estrellas con las constelaciones. Me daba clases de cosmografía:  ´este es el Cinturón de Orión, aquella la Osa mayor y la Osa menor´, me explicaba y mientras el pedía café con galletas al cocinero del barco, yo le preguntaba ´¿y la Estrella Polar cuál es?´.

“Me dijo ´es aquella pequeña estrella´, y le pregunté ´por qué no escogieron una grandota como Venus que es una estrella muy bonita´, contestó ´porque esta no se mueve´. La estrella Polar es tan chiquitita pero tan importante, apenas se veía”.

La vida con mi amado Félix

“Cuando entré a la tercera edad le pregunté a Félix si me miró a mi cuando me pidió que nos casáramos, porque así fue, sin conocerlo, ni el a mí, viéndome a los ojos y sonriéndonos. Yo pensé que me iba a contestar en broma, porque yo me ponía celosa cuando íbamos a San Diego, Estados Unidos, habiendo tantas chicas bonitas, tan noviero que era, había tenido muchas novias bonitas pero él me contesto: ´ojo marinero´, ¡Cómo me gustó!

“Muchas anécdotas. En las noches de luna, el agua cuando golpeaba al barco en la quilla, se miraba como si estuviera bañado de mercurio, de azogue, qué bonito. Félix me dijo que eran unos animalitos.

“Recuerdo mucho las clases de Astronomía. Él estudiaba la hora de Greenwich de Londres; yo le hacía preguntas de los paralelos, de los meridianos y él me explicaba con sabiduría y ternura.

“El 30 de julio de 1937 debido a la densa neblina de esta zona de Ensenada, ocurrió un accidente en el que el barco Hidalgo embistió con la proa al Cedros provocando su hundimiento inmediato debido a que su casco era de fierro.

“Yo estaba en Mazatlán conociendo a mi suegra cuando eso pasó cerca de Ensenada. “Auxiliados por la tripulación del Hidalgo, el capitán y su tripulación fueron rescatados de este naufragio. En el barco, estaba un patrón de costa, ellos no son de escuela, los hace la práctica.

“Después le dieron el mando del barco Nando Junior, el cual también navegué con él hasta que se acercaba el nacimiento de nuestro primer hijo.

“Una vez estaba lavando con mucho jabón, hacía mucha espuma yo quise tirar el agua afuera del barco lo aventé y me llené de agua y jabón. Aprendí mucho cuando andaba embarcada como por ejemplo el lenguaje que se usa en el barco.

“De nuestro amor nacieron 7 hijos. El mayor de nuestros nietos el capitán Félix de Jesús Iñiguez Nuño, siguió los pasos de su abuelo.

“Actualmente con la gracia de Dios tengo 104 años; mi amadísimo esposo Félix se fue a la casa del padre el 17 de julio de 1980 recién cumplidos los 43 años de nuestra gran aventura que inició en el mar”.

Dolores del Refugio Pimenta Trejo, viuda de Iñiguez

Dame Señor la perseverancia de las olas del mar que hacen que cada retroceso sea un punto de partida para un nuevo avance”, Gabriela Mistral.

*Escritor ensenadense.

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