lunes, 16 de julio de 2018
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BAÚL DE MANÍAS

Cecilia y Benji

Por Ma. Cristina Álvarez Astorga

Y, ya para cerrar el capítulo de Santa Cecilia, sólo resta decir que sus atributos son el órgano, el laúd y las rosas. Ay, qué bonito.

¿Y usted qué dijo, ya terminó la Corchea de hablar de Santa Cecilia? Pues no. Como diría el inefable Raúl Velasco… ¡Aún hay más!

Desde tiempos del Papa San León IV (847-855) la cabeza de Santa Cecilia está en un cofre de plata, en la Basílica de los Santos Coronados, en la Vía del Santi Quattro, Roma, Italia. El resto de su cuerpo (supuestamente incorrupto) está en la Basílica de Santa Cecilia (iglesia romana, del siglo V) en Trastévere (decimotercer barrio del centro histórico de Roma, ubicado en la ribera oeste del río Tíber, al sur de Ciudad del Vaticano). El nombre del barrio viene del latín “trans Tiberis”, que significa “tras el Tíber”. Ahí se puede admirar la escultura (tamaño natural) de “Santa Cecilia yaciente”, obra de Stefano Maderno (1576-1636).

Según se cuenta, dicha escultura fue modelada sobre el cuerpo de la Santa, cuando se abrió su tumba, en 1599. La estatua muestra la (supuesta) incorruptibilidad de su cuerpo (atributo de los santos), el cual, dicen, milagrosamente, aún conserva sangre. Eso dicen. A mí que me esculquen.

Muchos músicos han escrito obras dedicadas a Santa Cecilia. Es natural. Después de todo, ella es la Santa patrona de su oficio (el oficio suyo de ellos, no de usted, atento lector, a menos que también usted cojee de ese pie). Para evitar la fatiga, no haré una lista de todos estos compositores. Sólo mencionaré el caso de Benjamin Britten (1913- 1976), porque es especial: Benji nació el 22 de noviembre de 1913, y desde chiquillo supo que esa era una señal y que debía dedicarse a la música, que la música sería su mayor gozo y su mejor manera de habitar este mundo.

Como dicen las biografías típicas: mostró aptitudes musicales desde muy pequeño. Y no nomás eso, qué va. Comenzó a componer siendo un adolescente. Su Sinfonietta, Op. 1 (1932, a los 19) es pequeñita (de quince minutos aprox.) pero tiene sus tres movimientos (Poco presto ed agitato; Variations; Tarantela) muy bien hechecitos: http://bit.ly/1HfSZEl.

En 1927 Benji comenzó a tomar lecciones particulares con Frank Bridge, músico (y violisa) inglés más conocido por haberle dado clases que por su obra. Bridge tuvo una gran influencia sobre Benji, tal y como queda demostrado en “Variaciones sobre un tema de Frank Bridge” para orquesta de cuerdas (1937): http://bit.ly/2An7ffn.

En 1942, en un viaje de regreso a Inglaterra, por mar, procedente de una estancia de tres años en los EEUU, Benji terminó dos corales: el “Himno al Día de Santa Cecilia” y la “Ceremonia de Villancicos”.

La letra del “Himno a Santa Cecilia” es (nada más y nada menos que) del célebre poeta y ensayista británico W. H. Auden, que era su súper-compa: http://bit.ly/1HfSZEl.

La Ceremonia de Villancicos (“Ceremony of Carols”) está muy bonita, y usted la puede usted escuchar en este link. Muy a tono con la temporada: http://bit.ly/1IJP1RB.

Pá la trivia: que no le digan, que no le cuenten que la luna es de queso y que la tierra es un platón: Benjamin Britten fue el primer músico o compositor que recibió un título nobiliario: Barón Britten de Aldeburgh (en el Condado de Suffolk).

Oraléééé.
Y, abur.

bauldemanias@mail.com

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