lunes, 23 de julio de 2018
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La química en el amor

Por Dr. Eric Flores Aquino*

El arte, la filosofía, la poesía se han encargado por años de describir el “Amor”, esa palabra mágica tan simple en su escritura pero cuando se profundiza en el significado, nos lleva por entramados inimaginables, con sabores que nos llevan a algo dulce o amargo según probemos en el momento. Por su parte, la ciencia ha tratado de explicar lo que pasa en nuestro cerebro cuando nos enamoramos y todo indica que la mayor parte del enamoramiento es cuestión de química, simplemente algo más real que mágico, aunque el amor no entiende de realidad, según filósofos y psicólogos, cuando entramos en un estado de “imbecibilidad transitoria” (frase atribuida a José Ortega y Gasset), nos olvidamos de todo y nos dedicamos exclusivamente a esa persona amada. Los científicos han descubierto que cuando nos enamoramos, partes específicas de nuestro cerebro se activan, lo que lleva consigo una generación de sustancias químicas que intervienen, así como las hormonas sexuales (testosterona y los estrógenos) y las feromonas (mezcla de sustancias que liberan tanto animales como humanos) son detectadas por medio de la nariz y llevadas al cerebro, y si corresponden a la persona amada, entonces se desencadena una producción de sustancias químicas en el torrente sanguíneo que producen sensaciones como el placer, la euforia, la confianza, la seguridad, así como también su contraparte como la ansiedad, la obsesión y la depresión. El amor modifica nuestras emociones, la conducta y la capacidad de pensar adecuadamente.

La feniletilamina (FEA) de fórmula química (C8H11N), considerado como alcaloide (compuestos químicos psicoactivos, como la cafeína, cocaína, morfina, nicotina, entre otros) y como un neurotransmisor, es decir, que lleva información consecutiva de una neurona (un tipo de célula del sistema nervioso) a otra neurona. Según expertos, es la primera sustancia que se distribuye en el cerebro del enamorado(a) una vez que las feromonas ya la han hecho de “Cupido”. Dicha sustancia, es la responsable de activar una serie de compuestos químicos como la dopamina (C6H3(OH)2CH2CH2NH2), neurotransmisor que provoca la sensación de placer, a su vez produce norepinefrina o noradrenalina (C8H11NO3) y oxitocina (C43H66N12O12S2) las cuales son responsables del deseo sexual además de estimular las contracciones uterinas (en trabajo de parto) y estimula la producción de leche.

La neropinefrina y la serotonina (C10H12N2O ) son responsables de la excitación, alteración de la vista y de la pérdida de la concentración en sus actividades cotidianas, pierde el juicio y todo le parece perfecto en él o ella. Sin embargo, la producción de este torrente químico que circula por todo nuestro cuerpo en poco tiempo vuelve a la normalidad (entre uno a tres años) y conforme esto sucede encontramos los “defectos” en nuestra pareja; entonces el reto es recordar, en todo momento, esa pasión que nos provocó en un principio nuestra pareja. Los expertos dicen que “del amor al odio, hay un sólo paso” y es porque la oxitocina puede hacer crecer el amor, pero también los celos. Como sea, creo que es mejor “hacer el amor y no la guerra”.

Referencias de apoyo:

*El autor es investigador del CNyN-UNAM y es Asociado de Caracol desde el 2002

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