Dile adiós a la culpa

lunes, 25 de agosto de 2014 · 22:43
Con mucha frecuencia solemos preguntarnos qué es lo que hemos hecho de manera equivocada, para que las cosas no salgan como las planeamos o por qué dejamos pasar de largo oportunidades que pudieron habernos dejado grandes experiencias. Y cuando nos enfrentamos a estos escenarios no podemos hacer otra cosa que sentirnos responsables de no esmerarnos lo suficiente o bien de haber cedido al temor que nos causaba aceptar eso que tanto anhelábamos, lo que da por resultado un sentimiento de culpabilidad que apenas nos deja tomar aliento para seguir adelante.
Sin embargo, como explica Bernardo Stamateas, autor del libro Gente Tóxica, Ediciones B, "obsesionarte con la culpa sólo traerá dolor y heridas a tu alma y a tu cuerpo. Tú eres tu propio tóxico. Ya es tiempo de aprender a ser libre de todos los paradigmas falsos que hasta hoy te dirigían y de disfrutar sin culpa”.
¿Qué nos hace sentir culpables? Todo aquello que rompe con las expectativas que ya sea uno mismo u otros tenían sobre nuestros resultados y que no fueron cumplidos, ejemplos hay muchos, como no haber estudiado lo que nuestros padres deseaban, no cumplir con los cánones que nos han sido impuestos. Lo grave de esta situación es que los reproches y las opiniones vertidas sobre nosotros, prevalecen en nuestra mente convirtiéndose en barreras que nos limitan al momento de generar algún proyecto y hasta de cómo vivimos el resultado de éstos.

Suelta el látigo
Aun cuando no lo parezca, la culpa no es tan mala, de hecho la podemos definir como una voz interna que nos da la alarma de cuándo no actuamos del todo bien y nos permite a partir de esto, tomar medidas para enderezar el camino. Pero suele convertirse en nociva cuando dejamos que permanezca viva y nos sometemos a ella, por ejemplo cuando ha llegado el momento de terminar la relación con una persona que hizo mucho por nosotros, pero con la que ya no tenemos nada en común ni tampoco afecto, no obstante optamos por quedarnos a su lado para no herirla.
El autor recomienda que para dejar de lado la culpabilidad pongamos en acción los siguientes consejos:
- Si nos hemos equivocado, pidamos perdón. Saber disculparse es un acto de grandeza que implica reconocer nuestros errores y cambiar de actitud.
- Entendamos que merecemos ser felices. Hay que proponerse disfrutar de todo lo que se tiene, sabiendo que somos merecedores de todas las cosas buenas de la vida. Debemos deshacernos de las culpas falsas. Sólo somos responsables de nuestras propias decisiones y no de las ajenas.
- No intentemos cambiar a nadie, sólo cambia quien decide hacerlo.
- Cada vez que tomemos una decisión, debemos preguntarnos si nos ayudará a ser la mejor versión de nosotros mismos.
Siempre pensamos que hay que ser justos con quienes nos rodean y pocas veces nos ocupamos de serlo con nosotros mismos, así que tener en cuenta que toda decisión que tomamos representa un riesgo, es un principio para que dejemos de culparnos de los resultados. Es mejor optar por dar lo mejor de uno mismo y actuar de acuerdo a nuestros principios, con la consciencia de que lo que pase es independiente a la buena voluntad y esfuerzo que imprimimos en ese cometido, de esta forma, la culpa sólo podrá actuar a nuestro favor.

Colaboración de Fundación Teletón México.
celeste@teleton.org.mx

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