domingo, 23 de septiembre de 2018
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ECONOMÍA Y POLÍTICA

La necesidad de la excelencia

Por Rolando Daniels Pinto

En cuanto a mí, estoy en busca de la excelencia. No tengo tiempo para envejecer. Will Eisner (Historietista Estadounidense)

En toda actividad, sea empresarial, profesional, deportiva, artística, gubernamental, estudiantil, etc., pueden identificarse tres tipos de desempeño: el miserable, el mediocre y el de excelencia; cada persona decide por sí misma en cual ubicarse, no siendo el nivel socioeconómico el factor principal.

Se puede caracterizar un desempeño miserable, cuando alguien no se compromete a realizar las actividades básicas de su encargo, cuando evade la responsabilidad adquirida y escatima esfuerzos sin importarle ofrecer pésimos resultados, aun y cuando eso afecte a toda la entidad donde se desenvuelva.

Un desempeño mediocre, es el de quien sólo se compromete a cumplir con lo necesario, ofrece resultados que cualquiera en su nivel de responsabilidad puede alcanzar; si bien no puede reclamársele que falta a lo convenido, es costumbrista y se niega a utilizar su imaginación para innovar en sus actividades, ubicándose en una zona de confort y oponiéndose a correr cualquier riesgo para mejorar.

El desempeño de excelencia requiere de personas proactivas, con una actitud comprometida y leal para con los objetivos y metas de su entidad; son quienes no temen asumir riesgos para innovar y rechazan las zonas de confort, entendiendo que el éxito en cualquier actividad requiere del constante perfeccionamiento de las capacidades y que equivocarse es parte del camino hacia mejores resultados.

Entonces, es la actitud de las personas ante las circunstancias lo que en el fondo hace la diferencia, porque la actitud de excelencia puede habitar igual en un jornalero agrícola, que en un profesor investigador; de igual forma, la mediocridad puede caber tanto en un albañil como en un empresario.

La pregunta que todo mundo debe hacerse es ¿Cuál es la actitud deseada para una mejor vida? Mientras prevalezca eso de: “hacen como que me pagan y hago como que trabajo”; o ante la pregunta: ¿qué haces? se responda: “haciendo antigüedad”, se está muy lejos de un desempeño de excelencia.

Y es que la actitud de excelencia no es una consecuencia de las percepciones monetarias; es al revés, mejores ingresos son consecuencia de un desempeño de excelencia, porque ello deviene de una educación y formación familiar y profesional con valores y principios; es en el hogar donde se abrevan valores como la honestidad, la solidaridad y el compromiso por hacer siempre lo correcto.

El éxito, el ansiado éxito, no es solamente hacer fortuna, porque también existen fortunas mal habidas; el verdadero éxito consiste en llevar el sustento con dignidad a la familia, en vivir cómoda y tranquilamente con el producto del esfuerzo personal, honesto y solidario con la entidad donde cada quien se desempeñe, mostrando siempre pasión, emoción y el gusto por lo actividad que se desarrolle.

El desempeño miserable difícilmente puede llevar al éxito y hacer feliz a las personas; la mediocridad puede que ofrezca una vida medianamente confortable y con percepciones aceptables, pero no siempre podrá decirse que lleva al éxito; sólo un desempeño de excelencia sirve como base para arribar a mejores estadios de satisfacción por lo que se hace, mejora la productividad y atrae mayor bienestar.

Entonces… ¿Cómo convencer -convencernos todos- de que este municipio, este estado 29 y México entero necesita transitar a un desempeño de excelencia? ¿Quién, cuándo y en dónde debe inducir a la niñez y la juventud hacia la actitud de excelencia? ¿Qué se necesita pues para dar ese gran paso?

Esperar que el gobierno inicie solo, una campaña por la excelencia, es condenar al país a la mediocridad y quizás hasta a la miseria; creer que la sociedad sola puede hacerlo, es negar la necesidad de una política pública en pos de la excelencia; cierto, nadie habla de la excelencia como una estrategia para modernizar al país, tal vez porque no existe convencimiento de ello. ¡Hay que trabajar en eso!

rdanielspinto@hotmail.com

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