jueves, 20 de septiembre de 2018
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Teme Bélgica ataques a plantas nucleares

Teme Bélgica ataques a plantas nucleares

La planta nuclear de Doel, en Bélgica.

AGENCIA REFORMA
Bruselas, Bélgica

El viernes, Bruselas y al menos otros cinco países europeos eran escenario de redadas en busca de miembros del autodenominado Estado Islámico (EI).

Al mismo tiempo, las autoridades se enfocaban en una amenaza más reducida pero cada vez más alarmante: la vulnerabilidad de las instalaciones nucleares de Bélgica, de acuerdo con The New York Times.

La investigación de los ataques en Bruselas despertaron preocupaciones de que el EI busque atacar, infiltrar o sabotear instalaciones nucleares u obtener material nuclear o radioactivo.

Esto resulta particularmente inquietante en un país con un historial de descuidos de seguridad en sus instalaciones nucleares, un aparato de inteligencia débil y una red terrorista profundamente arraigada.

El viernes, las autoridades le quitaron tarjetas de acceso a varios trabajadores en una de las dos plantas donde todos los empleados no esenciales habían sido enviados a casa después de los ataques, que se produjeron el martes.

El año pasado, un video en el que se vigila a un funcionario de alto nivel de otra instalación nuclear belga fue hallado en el departamento de un presunto miliciano vinculado a los extremistas que realizaron los ataques en París en noviembre.

Aunque la posibilidad de que los terroristas puedan obtener uranio altamente enriquecido para convertirlo en una bomba de fisión nuclear le parece improbable a muchos expertos, dicen que la fabricación de algún tipo de bomba sucia a partir de desechos radiactivos o productos derivados es más verosímil.

El descubrimiento del video de vigilancia fue la primera evidencia de que el Estado Islámico ha centrado su interés en material nuclear.

Pero las instalaciones nucleares de Bélgica han tenido un historial preocupante de fallas de seguridad desde hace mucho, lo que ha provocado advertencias de Washington y otras capitales extranjeras.

Algunas son relativamente menores: el sistema computacional de la agencia nuclear belga fue hackeado este año y dejó de funcionar brevemente.

En el 2013, dos individuos lograron escalar la valla del reactor de investigación de Bélgica en la ciudad de Mol, entrar al laboratorio y robar equipo.

Otros son más inquietantes. En el 2012, dos empleados en la planta nuclear de Doel renunciaron para unirse a yihadistas en Siria y después transfirieron sus lealtades al EI.

Ambos trabajaban en una brigada que incluía a docenas de belgas, entre ellos Abdelhamid Abaaoud, considerado el líder en tierra de los ataques en París.

En esa misma planta, un sujeto aún no identificado entró al reactor 4 en el 2014, giró una válvula y drenó 65 mil litros de aceite usado para lubricar las turbinas.

La fricción resultante estuvo a punto de sobrecalentar la maquinaria, lo que obligó a cerrarla. El daño fue tan severo que el reactor estuvo fuera de servicio cinco meses.

Estos incidentes son vistos ahora bajo una nueva luz, a medida que los investigadores acumulan información de que la red terrorista que atacó París y Bruselas podría haber estado en etapa de planeación para algún tipo de operación en una instalación nuclear belga.

Bélgica tiene uranio tanto de bajo enriquecimiento, que alimenta a sus dos plantas de energía, como de alto enriquecimiento, usado en su reactor de investigaciones principalmente para fabricar isótopos médicos, además de los productos derivados de ese proceso.

Estados Unidos le suministra uranio altamente enriquecido a Bélgica -por lo que le preocupa sobre todo que materiales radioactivos caigan en manos terroristas- y luego le compra isótopos.

Aunque los expertos dudan que terroristas puedan robar el uranio altamente enriquecido del reactor de Mol sin alertar a las autoridades, algunos científicos nucleares creen que si los terroristas logran obtenerlo, podrían reclutar gente que sepa cómo crear un dispositivo nuclear primitivo.

Matthew Bunn, especialista en seguridad nuclear en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy en la Universidad de Harvard, dijo que otra preocupación eran los productos derivados de los isótopos producidos en el reactor de investigaciones de Mol, como Cesio-137.

Bunn señaló que el Estado Islámico tiene una ideología apocalíptica y cree que va a haber una guerra final con Estados Unidos, que espera ganar y que necesitaría armas muy potentes para hacerlo.

"Y si llegaran a volver la mirada a las armas nucleares tienen más gente, más dinero, más territorio bajo su control y más capacidad para reclutar expertos en todo el mundo que Al Qaeda en su mejor momento", añadió.

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