sábado, 22 de noviembre de 2014
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Orígenes de la familia Acevedo

Vive en El Rosario desde hace más de 186 años; aquí un recuento de su historia

Orígenes de la familia Acevedo

Candelario “Tío Calayo” Acevedo Saiz, y el autor de este trabajo, al lado de la tumba de Don Román Acevedo Marrón y Carlos Espinoza Castro.

El Rosario, B. C. - Eduardo Acevedo, soldado misional o de cuera, compañero de armas de Carlos Espinoza Castro, al menos 24 años menor que Carlos, fue el primero de los Acevedo que hizo su aparición en El Rosario. 
Se casó con Germana Ceseña, con quien procreó a Loreto, que en realidad fue el primero de esa estirpe que se asentó de manera definitiva en ese lugar.
Eduardo Acevedo, al igual que Carlos Espinoza Castro y José Rito Ortiz, fundadores de esas familias en El Rosario, recorrieron las vastas distancias peninsulares por largos años a lomo de mulas y caballos, todos los caminos reales que unían a las misiones, ya que en su trabajo de soldados de "Cuera”, en formación militar se movían de manera permanente siguiendo a los misioneros, a quienes cuidaban, haciéndolo bajo las órdenes del sargento José Manuel Ruiz, desde principios del siglo XIX, hasta la independencia de México.

Inicio de la dinastía
Corría el año de 1827, cuando en viaje de sur a norte, Eduardo Acevedo y su esposa Germana Ceseña, -para entonces ya no era soldado de cuera-, tuvieron en El Rosario, su primer hijo varón, llamado "Loreto”, por cuya razón se quedaron algún tiempo a vivir allí, que aunque fue corto, fue suficiente para que su hijo Loreto regresará en su juventud, donde se casa con la hija mayor de Carlos Espinoza Castro, llamada: María Rita Espinoza Salgado.
Eduardo Acevedo y su esposa Germana Ceseña pasaron sus últimos años de vida en El Rosario, donde fallecieron y fueron sepultados en el panteón misionero.
Fue el matrimonio Acevedo Espinoza, formado por Loreto Acevedo Ceseña y María Rita Espinoza Salgado, quienes se pueden tomar como los primeros "Acevedo” que radicaron en forma definitiva en El Rosario, ya que en 1848, nació su primera hija llamada: Eulalia Acevedo Espinoza. 
Para entonces ya vivían en "El Divisadero”, en las cercanías de La Bocana del arroyo de El Rosario. En El Divisadero los Acevedo vivieron al menos durante unos 135 años, los últimos en hacerlo fueron el matrimonio formado por Jesús "Chuco” Acevedo Ruiz, y Esperanza "Toto” Espinoza Vidaurrázaga.
La primera generación de Acevedo Espinoza, que nacieron a partir de 1848, vivieron en su propiedad que se encontraba en la parte que muchos años después viviera su nieto don Salomé Acevedo Marrón y familia, en tierras que se llevó el arroyo hacia el año de 1977, en El Rosario de Abajo.
Además de Eulalia, procrearon a María Vicenta Teresa, Martina, Zenón, e Hilario; habiendo nacido todos en El Rosario, la primera en 1848, y el último el 1863.
El día 13 de enero de 1866, Loreto Acevedo Ceseña falleció a los 39 años de edad, dejando en la orfandad a sus hijos, y en la viudez a María Rita.
A la muerte de Loreto, la familia pasó a vivir a casa del abuelo Carlos Espinoza Castro, quienes al llegar a la adultez, se fueron casando; así lo hizo Eulalia, quien se casó en primeras nupcias con Liberato Gastélum, con quien procreó a un hijo llamado Loreto Gastélum Acevedo fallecido muy joven, el 27 de noviembre de 1893, cuando Eulalia contaba con 44 años de edad. 
Eulalia se casó en segundas nupcias con Hesiquio "Pellejeros” Sevilla, sufriendo de nuevo la pena al perder a su joven hija Altagracia Pellejeros Acevedo, el 21 de agosto de 1906, cuando contaba con 17 años de edad.
Por su parte María Teresa Vicenta nació el 5 de abril de 1862, en El Rosario, y fue registrada en San Vicente Ferrer, Baja California el 12 de octubre del mismo año. María Teresa Vicenta fue casada con Aniceto Duarte Salgado en San Telmo, Baja California, siendo él originario de San Diego, Alta California, según algunos documentos, aunque en realidad era originario de San Rafael Arroyo Seco, de la región de Colonet, Baja California; sus hijos fueron Domingo, Pío, y Altagracia Duarte Acevedo.
Para las fiestas de la virgen de El Rosario, en octubre de 1890, vinieron desde San Rafael, Arroyo Seco, donde vivían Aniceto Duarte Salgado y familia, con la desdicha que el día 12 del mismo octubre inesperadamente falleció Aniceto a los 52 años de edad, quedando María Teresa Vicenta viuda a los 28 años de edad, y sus hijos, en la orfandad, siendo sepultado en el panteón misionero del pueblo, al lado del sitio donde 122 años después, sepultamos a mi padre, Julio Espinoza García, el 4 de abril de 2012. 
Hilario nació el 4 de enero de 1863, y fue registrado en San Vicente Ferrer el 28 de agosto del mismo año, era el menor de la familia, quien perdió a su padre cuando contaba con apenas tres años de edad. 
Fue casado con Francisca Martínez Sierras, originaria de La Posta de Los Algodones, naciendo en ese lugar mucho antes que Mexicali existiera. Hilario Acevedo Espinoza y Francisca Martínez Sierras, fueron padres de las bellas gemelas Clotilde y Matilde; ellos vivieron en su casa de El Rosario de Abajo, que se encontraba justo donde ahora se encuentran unos juegos infantiles en el patio frontal de la iglesia del "Nazareno”, frente al "parque”, muy cerca de la casa que fue de su primo hermano José del Carmen Espinoza Salgado, construida en 1863, que aún existe en parte, y que la hace una de las de mayor antigüedad que subsiste, actualmente es propiedad de la familia Ceseña Amador. 
Otra de las antiguas casas en pie es la vecina de la anterior, que fue la casa de Policarpo Espinoza Peralta, y Amparo Arce Arce, y que en la actualidad se conoce como la casa "Del tío Chuy Espinoza”, o casa de "Los Pleis”; data de la misma época que la casa que antes he descrito; o sea que estamos hablando de dos construcciones que a la fecha cuentan con 150 años de dar cobijo a varias generaciones de rosareños.
Hilario Acevedo Espinoza se ahogó en el arroyo de El Rosario, frente a El Divisadero, en 1908, cuando contaba con 45 años de edad, para 1910 falleció su hija menor, en 1911, su esposa Francisca, quedando las gemelas Clotilde y Matilde apenas entrando a la adolescencia.
Martina Acevedo Espinoza fue casada con un hombre de apellido "Castillo”, adoptaron y criaron a una muchacha invidente.
Zenón Acevedo Espinoza, nacido en El Rosario en 1855, fue casado con María del Carmen Marrón "Pellejeros”, siendo sus descendientes los actuales "Acevedo” en El Rosario, ya que los demás se fueron del pueblo a distintas regiones, y en distintos tiempos.

La descendencia
Los hijos de Zenón Acevedo Marrón y María del Carmen Marrón Pellejeros, de quienes sus descendientes actualmente habitan en El Rosario, Santo Tomás, El Sauzal, y otros lugares fueron: Gregoria, nacida el 28 de noviembre de 1875; Anastasio, nacido el 15 de abril de 1877.
También Román, nacido el 8 de febrero de 1879; Andrés, nacido el 4 de febrero de 1881; Salomé (varón), nacido el 22 de octubre de 1884; Eugenio, nacido el 15 de noviembre de 1886; Petra, nacida hacia 1882 (llamada así en honor a su abuela Petra "Pellejeros” Sevilla).
Además de Bonifacio y María de Jesús, quien fue la esposa de Don Ruperto Aguilar. 
Gregoria, la hija mayor de Zenón y María del Carmen, fue casada con José María Collins Meza, tuvieron dos hijas: Carmen y Francisca. 
Gregoria falleció en El Rosario a los 22 años de edad en vísperas de los mil novecientos, la razón de su lamentable fallecimiento fue que al llevar vestido largo un frío día de diciembre, al acercarse al fuego en el que tenía una cubeta con agua calentando para bañar a las niñas, se le prendió el vestido, sin que nadie pudiera brindarle el auxilio tan requerido en aquellos momentos; sus quemaduras la llevaron a la muerte a los pocos días del suceso. 
Las niñas Carmelita y Francisca Collins Acevedo, se acercaban al lecho de su madre enferma para pedirle alimentos, sin que ella pudiera atenderlas como hubiera querido.
Román fue casado con Victoriana Saiz; mientras que Andrés fue casado con Paula Ruiz Peralta; Petra con Epigmenio Peralta Véliz, Eugenio con Angelita Peralta Solorio; Salomé con Dolores Murillo Arce, en primeras nupcias, y con Francisca Valtierra Villegas, en segundas nupcias.
Los descendientes de Román, Andrés y de Salomé Acevedo Marrón,  son los que actualmente habitan El Rosario; eventualmente lo visitan los descendientes de los demás hermanos Acevedo Marrón.
La familia Acevedo en El Rosario, se ha desempeñado en las labores propias que el resto de la población, pasando por Eduardo Acevedo como soldado de cuera, otros fueron nutrieros, pescadores, vaqueros, arrieros, gambusinos y mineros.

Conocer la historia
El presente trabajo es un breve panorama de los orígenes y la vida de la familia Acevedo, que vive en El Rosario desde hace más de 186 años, a donde llegaron después de los Espinoza, y los Ortiz. 
La familia Acevedo se encuentra íntimamente relacionada desde su llegada al pueblo, con las familias Espinoza, Loya, Duarte, Peralta, Marrón, Villavicencio, Ortiz, Aguilar, García, entre muchas otras.
Cuando en 1945, Don Román Acevedo Marrón se dio cuenta que su paso por la vida llegaba a su fin, le pidió a sus hijos que lo sepultaran al lado de su muy querido bisabuelo Don Carlos Espinoza Castro, quien había fallecido el 12 de mayo de 1883, cuando Román contaba con escasos 4 años de edad, y su bisabuelo Carlos con 105. 
Ya viejo Don Román en su lejana memoria recordaba a Carlos con amplio cariño; así que fue sepultado a lado de él en el panteoncito misionero de San Fernando Velicatá.
Candelario Acevedo Saiz, mejor conocido como el "Tío Calayo”, hijo de Don Román, desde hace muchos años cuidaba las tumbas de sus padres, vivía completamente solo en la inmensa soledad de San Fernando Velicatá, diariamente les prendía una vela, lo hizo así por muchos años, hasta que la vida se le terminó.
Se convirtió en el último habitante que ha vivido en la ex misión. En enero de 2010, a los 85 años de edad, falleció el Tío Calayo. 
En mayo del 2008, última vez en que visité al "Tío Calayo”, me comentó que ya a sus 83 años de edad, en ese entonces, poco le faltaba para irse para "El Potrero Grande”, allá donde se encuentran sus padres, y su tatarabuelo Carlos Espinoza Castro: ¡Ya no falta mucho para que llegue el día en que debo "Amarrar los burros”, me dijo animosamente.
Le comenté al tío Calayo que esas dos frases las escuché por primera vez en voz de Don Francisco "Panchito” Núñez Cota, amigo que fue de mi abuelo Alejandro "Negro” Espinoza Peralta, y que Don Panchito había nacido en el mineral del Álamo, Baja California, en octubre de 1910. 
El "Tío Calayo” contestó: Esa era la frase que mi abuelo Zenón Acevedo Espinoza usaba, la había aprendido del abuelo de él, Carlos Espinoza Castro. Fue entonces que comprendí la antigüedad de esas expresiones peninsulares.
A mis parientes los Acevedo, y a quienes esto lean, habrán de disculpar lo breve de la narración. La genealogía de esta familia de manera más amplia se publicó en el libro "Los Rosareños”, en 1992.

Notas relevantes
Eduardo Acevedo, primero de la familia en El Rosario, nació en 1804, y falleció en 1868, un par de años después de perder a Loreto, su hijo mayor. Germana Ceseña de Acevedo, nació en 1804, y falleció en 1874. Los tres, Eduardo, Germana, y Loreto; padres e hijo se encuentran sepultados en El Llanito del panteón histórico de El Rosario, Baja California.
Loreto Acevedo Ceseña, falleció a causa de las heridas causadas cuando lo tumbó un potro bronco que amansaba en el arroyo El Rosario.
El Acevedo de mayor edad en la actualidad en El Rosario es Epifanio Acevedo Valtierra; Pablo Acevedo Ruiz también era de los más grandes, pero falleció apenas en febrero de 2013, a los 86 años de edad; mientras que otros de los "Viejos Acevedo” viven en Santo Tomás, El Sauzal y en el "Valle de los Cirios”, Baja California.

Agradecimiento
Deseo agradecer de la manera más amplia al Instituto de Cultura y Desarrollo Humano del Municipio de Ensenada, que en el XX Ayuntamiento dirige Don Luis Mario Lamadrid Moreno, por haberme invitado a escribir algunos de mis trabajos que fueron publicados por el diario ensenadense "El Vigía”, esperando que la vida nos brinde nuevamente la oportunidad de poder alternar en el devenir de nuestra historia, y que al cambio de administración, el Instituto prosiga con la labor emprendida bajo la dirección del señor Lamadrid Moreno.

* Miembro del Concejo de Cronistas del Instituto Municipal de Cultura y Desarrollo Humano de Ensenada.

*Fotos tomadas en 1995 por el niño, Alejandro Espinoza Jáuregui.

 
La familia Acevedo se encuentra íntimamente relacionada desde su llegada a El Rosario, con las familias Espinoza, Loya, Duarte, Peralta, Marrón, Villavicencio, Ortiz, Aguilar, García


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