Alrededor de 40 personas adultas hablan esta lengua, la cual pertenece a la familia lingüística Yumano-Cochimí, en grave peligro de extinción

Bendición con humo de salvia.
Ensenada, B. C. - San José de La Zorra es un pequeño asentamiento de origen Kumiai, donde hay un poco más de 30 viviendas habitadas por unas 130 personas, de las que la mitad son menores de edad.
Ocupan ese territorio desde tiempos inmemorables. Cuando se establecieron las misiones Dominicas de San Miguel Arcángel de la Frontera (1797), El Descanso (1817), y Nuestra Señora de Guadalupe (1834), los Kumiai ya ocupaban esos parajes.
A pesar de que se reconoce oficialmente la posesión de la tierra desde 1867, gran parte de su territorio y sitios sagrados, les han sido invadidos y arrebatados por personas influyentes ajenas a la comunidad.
Unas 40 personas adultas hablan la lengua Kumiai, que pertenece a la gran familia lingüística Yumano-Cochimí y que actualmente se encuentra en grave peligro de extinción.
Los preparativos
Previo al día de la fiesta, hubo mucho trabajo de logística y organización, donde se requirió la participación activa de varios de los miembros de la comunidad, siempre avalados por las autoridades comunitarias.
Para el financiamiento del evento, se propuso un proyecto que fue sometido y aprobado por un jurado de especialistas que formaron parte del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc) en su edición 2011.
La fiesta
La fiesta es una tradición de la comunidad que se lleva a cabo el día 19 de marzo, en honor al santo patrón de San José. El orden en que se llevó a cabo, es el siguiente:
- Desde muy temprano se prepararon alimentos tradicionales.
- Celebración de misa y canto de las mañanitas al santo patrón de San José.
- La autoridad tradicional bendice el evento y a los asistentes con humo de salvia.
- Inicio de cantos y danzas tradicionales con la participación de nativos e invitados.
- Juegos tradicionales prehispánicos (cañuelas, piak y tiro con arco).
- Alimentos prehispánicos y de la época colonial.
- Competencias de jaripeo (de origen hispánico).
- Cierre del evento (cantos y danzas tradicionales, fogata).
Los invitados
Acudieron grupos procedentes de Tijuana, Playas de Rosarito, Ensenada, Tecate; de las comunidades Yumanas Kumiai de Juntas de Nejí y Cucapá de Pozas de Arvizu, Sonora. Los invitados especiales fueron los descendientes de los Cochimíes, nativos de Santa Gertrudis.
Juegos prehispánicos
Los asistentes a la fiesta fueron invitados a participar en el juego de las cañuelas, una especie de juego de dados, que consiste en seis palos de sauce de aproximadamente 20 centímetros de largo, con una cara plana y una ovalada, así como también un juego de 15 palillos redondos más pequeños.
Lo pueden jugar dos personas o dos parejas. La dinámica es la siguiente: un árbitro se encarga de tomar los 15 palillos más pequeños y repartirá seis al primer jugador que logre iniciar el juego al obtener las seis caras planas de los palos grandes al ser azotados en el suelo (o en una mesa).
Luego, otro jugador contrincante toma los palos y repite el procedimiento del primero, y los palillos ganados serán el mismo número de caras planas que hayan quedado hacia arriba.
La dinámica se repite, hasta que el árbitro agote los 15 palillos, y a partir de ese momento, los jugadores obtienen del rival la misma cantidad de palillos que las caras planas le indiquen, hasta que uno de los dos contrincantes, obtenga la victoria al acumular los 15 palillos que están en disputa.
El árbitro, también tiene la función de vigilar que todos los jugadores cumplan con las reglas establecidas al principio del juego.
Otros juegos prehispánicos, como el piak y el tiro con arco, fueron mostrados a los invitados. El piak, es un juego parecido al hockey. Consta de palos de sauce con la base curva y una pelota de madera dura de aproximadamente 5 centímetros de diámetro.
Lo pueden jugar dos equipos compuestos por dos a cinco jugadores por bando. Los equipos trazan una cancha de dimensiones parecidas a una cancha de futbol soccer, con porterías de unos dos metros de ancho.
El árbitro se encarga de enterrar la pelota en el centro de la cancha, mientras los equipos toman posiciones en su respectiva área. Una persona por equipo, se posa a un costado de la pelota enterrada y a la orden del árbitro, serán los encargados de desenterrar la pelota con los palos curvos.
El primero que lo logre, se la pasa a sus compañeros y en labor de equipo tratarán de pasarla por la portería contraria, ganando el juego el que anote más goles. La competencia de tiro con arco, es de manera individual y se juega puntería, y quien logre hacer el tiro más largo gana.
Comida prehispánica y misional
Después de los juegos, se obsequió comida tradicional a todos los asistentes. Muchos tuvieron la oportunidad de comer el laborioso y nutritivo atole de bellota, alimento de origen prehispánico muy apreciado por las comunidades Yumanas.
El atole se elabora siguiendo un largo proceso que consiste en colectar una variedad de bellota grande y amarga, que quiebran en un metate, dejándola secar por unos días.
Después, separan manualmente la cáscara, y la pulpa es molida en metate, hasta adquirir una harina muy fina, que será hervida hasta quitarle lo amargo.
Posteriormente, se hace el atole, moviéndolo constantemente con una cuchara de madera para que no se pegue al fondo del recipiente. Antes de servirse, se deja enfriar hasta que tenga una consistencia muy parecida a la gelatina.
Se sirve en pequeños trozos. El atole tiene poco sabor, y se puede consumir directamente, o agregando miel o sal; otros lo consumen con trozos de carne seca o asada, o en tortilla, dependiendo de cada gusto.
También se ofreció a los invitados una gran variedad de platillos tradicionales, cuyo origen data de la época hispánica, es decir, del tiempo en que se establecieron las primeras misiones dominicas en la región (1797).
Los más representativos, son el frijol con trigo, frijol con maíz, arroz, tortillas de harina hechas a mano, y café de olla.
Después de la comida, tuvimos la oportunidad de disfrutar del rodeo, un evento paralelo a la fiesta, en el que se cobró la admisión.
En las competencias se enfrentaron los jinetes más experimentados de la región, que montaron briosos toros y caballos. Esta costumbre, es también de la época hispánica misional.
El evento concluyó felizmente en la noche, con cantos, danzas y fogata.
*Coordinador de Cultura Popular e Indígena del
Instituto Municipal de Cultura y Desarrollo Humano de Ensenada.
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FELICIDADES NATIVOS DE B. C.
Felicidades, para los compañeros nativos, por sus fiestas. Comparto que se celebren las tradiciones de los pueblos, Y para el maziso13, este sujeton ha de ser una persona que no se identifica con ninguna cultura por eso opina negativamente. Claro, algunas veces ocurren incidentes, como; pelearse a puño limpio es parte tambien de la tradicion. FELICIDADES NATIVOS, ustedes si son los verdaderos nativos y no como otros "gueritos" que dicen ser de aqui, y descriminan a otras etnias residentes.
no mas les falto decir que
no mas les falto decir que al final del evento la tradicion dice: que ya borrachos y locos hay que agarrace a putazos todos contra todos...