Traducido a más de 15 idiomas, el profesor Peter McLaren es autor y editor de más de 35 libros, muchos de ellos premiados y repartidos en una extensa gama temática: etnografía crítica, sociología de la educación, cultura popular, alfabetización crítica, teoría marxista y pedagogía crítica.

Profesor Peter McLaren de visita en Ensenada, B.C., dialoga con PALABRA y expone su apremiante visión sobre el mundo capitalista y la docencia.
Por Rael Salvador & Raúl Lara (traducción).
raelart@hotmail.com / mexicoatl@hotmail.com
R.&R.: Mr. McLaren, ¿cuál es su opinión acerca de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), propone un examen estandarizado para todos los estudiantes alrededor del mundo, cuando reconocemos culturas y lenguas diferentes, así como una amplia desigualdad económica, justificada por la cantinela de las democracias?
P.M.: En lo personal, yo estoy en contra de esas pruebas de los estados líderes, quiero decir que las pruebas son dadas para ofrecer a los estudiantes el resultado de lo que ellos, los estados líderes, determinan: a donde van a las universidades, a donde van a las escuelas temporales, públicas o privadas. Estas son las pruebas de alto rango y estoy en contra de este tipo de exámenes o formas de evaluación. La prueba es sólo valida si, a largo plazo, nos ayudan a entender a la gente y sus carencias. Estas pruebas, en cierto rango, son útiles, pero estoy en contra cuando son creadas por la OCDE, el Banco Mundial o otras organizaciones de Estado.
“Esta forma de pruebas, se supone, dan acceso a ciertas formas de conocimiento en un tipo de cultura vacía y eso es absolutamente absurdo. Y estás en lo correcto, vivimos diferentes modelos culturales: la cultura de producción y de las diferentes economías, diferentes arreglos sociales, diferentes formas de mediación. Uno puede darse cuenta que, en un país como México, la diversidad de los grupos étnicos y la diversidad de lenguas nos ilustran con su claro ejemplo.
“En la ciudad de Los Ángeles se encuentra una escuela llamada Semillas del Pueblo, y aquí me siento muy cercano ya que muchos de los estudiantes son mexicanos que no tienen papeles. En esta escuela son enseñados en náhuatl, también en chino y castellano; ellos usan el sistema numeral maya y comienzan su educación con danzas aztecas. Esta es una escuela que habla de diversidad como la post-universalidad.
“Acerca de la pregunta de cómo es la producción democrática, diré que son ciudadanos orientados al consumo. Así nuestra educación es sinónimo de consumo; educamos a los consumidores a participar en el mercado de capitales, educamos a los estudiantes en la mayoría de nuestras escuelas para que sean explotados o explotadores, y todo esto está mal. Debemos educar no para un sistema productivo o de consumo de un mercado de capitales, sino que deberíamos enseñar, sí, materias para tener estos conocimientos, habilidades y convicciones para entender la relación entre democracia, poder y economía política, y crear así un nuevo mundo, lo cual es el significado y la intención de la Educación Crítica, para que los estudiantes no se adapten al orden social, sino que lo confronten para construir un nuevo orden social. Esto es lo que tenemos que hacer, ya que no existen alternativas reales y nuestra única opción, hasta ahora, es participar en ella.
“Esto es lo que la revolución de la pedagogía crítica significa; no es sólo una crítica o una revolución crítica, sino que además tiene que ver con la construcción de una historia crítica de la educación y éste es el reto en el cual debemos de trabajar todos”.
R.&R.: Cuando no se cuenta con los recursos necesarios para aplicarlos en programas educativos y obtener resultados específicos, ¿quiénes aprovechan el derecho de la calidad de la educación?
P.M.: En los Estados Unidos se habla acerca de Derechos Humanos y hay que tomar en cuenta que no existen Derechos Humanos sin derechos económicos. No se pueden separar. En los EU te dicen que tienes derecho a la educación... y es un derecho económico, pero también sabemos que una escuela estratificada (de bajo presupuesto) no puede ser un derecho económico: escuelas de calidad para estudiantes ricos y escuelas públicas para el resto de los estudiantes; definitivamente, el aumento en la privatización para los estudiantes de familias ricas no puede ser esto un derecho económico; el nuevo tópico de la educación tiene que ver con la importancia y las maneras de cómo mejoramos las escuelas y los maestros mejoran su actuar para sacar mayor provecho a la currícula, mejorando las políticas educativas, pero el argumento más importante es la eliminación de la desigualdad económica y esa es la clave de nuestros estudios.
“Los estudiantes que viven en países con menor desigualdad económica tienen una mejor calidad; por ejemplo, tomamos estudiantes de países como EU, México o Venezuela, con familias que tienen al menos educación media superior y su rendimiento es bueno y equilibrado. Otro ejemplo lo podríamos tomar de Suecia, donde existe desigualdad; ellos, para reducir el margen, aplican programas sociales, en los cuales la desigualdad económica es un factor relativo, puesto que los programas sociales impactan la educación, lo que permite resultados positivos aún con las reformas escolares, así que nos enfocaremos en el hecho de que los derechos educativos y los económicos no pueden existir por separado, ya que todos tenemos derecho a un techo sobre nuestras cabezas, atención médica, tres comidas al día, vivir con dignidad… y éste es un derecho de cualquier ciudadano del mundo. Así que si los separamos, nuestros propios derechos, conjuntamente con la economía, se colapsarán. El derecho a la educación sería nuestro principal objetivo cuando hablamos de nuestras escuelas. En la teoría crítica de la educación hay una pregunta fundamental y se responde cuando los educadores dirigen sus cuestionamientos a las sociedades capitalistas transnacionales que constriñen el mercado, ofreciendo así, a través de la crítica, una posibilidad real de educación con calidad”.
R.&R.: Mr. McLaren, ¿podría hablarnos de su perspectiva sobre lo que nos ofrece su experiencia sobre Paulo Freire y, a la vez, de las brigadas de alfabetización de la Revolución Cubana y cómo estas experiencias han ayudado a la educación del nuevo milenio?
P.M.: Acerca de las brigadas de alfabetización, éstas tienen a los voluntarios en el campo, personas que trabajan para dar educación a los niños. Escribí acerca de la Revolución Cubana y las campañas literarias en Cuba, y considero que las campañas literarias son, quizás, el más grande logro educacional del Siglo XX. También me tocó participar en Venezuela con el movimiento “Chavista”; por algún tiempo laboré en los programas educacionales venezolanos. Por otro lado, ahora trabajo en la construcción de la Nueva Educación, siguiendo las huellas de la Revolución Cubana y la literalidad concerniente a los programas de Hugo Chávez.
“De acuerdo con la experiencia de Paulo Freire, conozco su trabajo, porque es uno de mis mentores, uno de mis maestros, y él ha tenido un profundo impacto en los docentes alrededor del mundo; desafortunadamente, yo siento que su trabajo, especialmente en los Estados Unidos y Canadá, ha sido domesticado. Entonces, ¿por qué su trabajo es tan popular entre los profesores? Yo pienso que ha encontrado un potencial más revolucionario, y esta es una de las razones, por cierto, del por qué escribí el libro para Freire (Che Guevara, Paulo Freire y la Pedagogía de la Revolución, Siglo XXI Editores, 2001). El potencial revolucionario está conectando la educación con la justicia social, pero más allá de una simple justicia social, es también una justicia económica, que sólo puede ser adquirida encontrando una alternativa social en el capitalismo. Esta es la diferencia entre mi Pedagogía Crítica y la práctica de la crítica pedagógica por la mayoría de los educadores progresivos en Norteamérica. En todo mundo hay un movimiento progresivo en el pensamiento. Y otros pensadores, como Eduardo Galeano (Patas arriba, La escuela del mundo al revés, Siglo XXI Editores, 1998), y aquí podemos nombrar docenas y docenas de pensadores críticos, por ejemplo Frei Beto y la Teología de la Liberación; hay muchas diferentes fuerzas que impactan la pedagogía crítica, pero sobre todo un humanismo marxista ámpliamente basado por Hegel y Carlos Marx. En la historia de las revoluciones, muchas de ellas se vuelven lo contrario y resultan ser autoritarias, manejadas por políticas de Estado. Y esta es la pregunta que observamos en nuestra lucha de una alternativa social contra el capitalismo. El objetivo de la educación debe ser la creación de la alternativa social. Necesitamos empezar a construir un diferente rumbo o filosofía; el Zapatismo y otros autores, por ejemplo, realizan cambios sin tomar el poder, enfatizando en la consulta, insistiendo en el discurso. Tenemos un problema en este acercamiento: debemos creer en la necesidad de ser parte de la renovación educativa del Estado, por lo cual estoy a favor de la política de Hugo Chávez en Venezuela, ya que más allá de esto necesitamos reconstruir desde los cimientos y crear una participación de diversas formas democráticas, nuevas formas de dirección. Esto es realmente importante, pero no creo que se encuentre la solución dentro del proceso del capitalismo transnacional”.
R.&R.: El activismo contestatario en Chile, sobre todo el de Camila Vallejo, ¿posee repercusiones que motiven movimientos de protesta educativa en el resto de Latinoamérica?
P.M.: Bien, todos los movimientos son importantes, por ejemplo los Occupy en Wall Street o el de Camila Vallejo, pero siempre encontramos un antagonismo, y el mayor de estos es la explotación del ser humano por el capitalismo especulativo, y aquí podemos distinguir entre una clase de capitalismo global, posterior a la Segunda Guerra Mundial y las formas de apoyo económico que proporciona el Estado, y cómo este movimiento enfrenta nuevos niveles donde no podemos volver atrás y movernos ahora hacia un plutocracia transnacional dentro del capital estatal de las transnacionales. Considero que la clave de muchos de estos movimientos que buscan sanar situaciones emergentes aún no tienen alternativas viables porque hasta hoy nadie ha llegado con un modelo adecuado, pero además cómo se podría construir un mundo en base a un valor de producción, un mundo, un universo entero a base de explotación de la labor humana de los pobres para acrecentar sólo la riqueza de los ricos, y donde la mayoría de la gente deberíamos tomar una posición para hacer que el capitalismo sea menos brutal, redistribuyendo los recursos; pero no creo que sea sólo distribución, sino enfrentar al capital porque el sistema, por sí mismo, es disfuncional, lo cual podríamos desarrollar diversas maneras para operar: una crítica marxista a la política económica o eco-pedagogía política, cuando hablo de socialismo. El punto es que no estoy hablando del estilo europeo del socialismo, estoy hablando de absorber el conocimiento, como lo hizo en Perú Aníbal Quijano, donde él habla acerca del poder colonial cuando hablaba de modernidad en 1592. El reto, según Enrique Lizalde, es de alguna manera reescribir la historia desde un perspectiva global, en todo caso, desde el sur y encontrar una nueva epistemología que nos permita entender los alcances del conocimiento y la información. ¿Pero qué sucede con la experiencia adquirida desde los conquistadores de América, según la perspectiva indígena, además de las formas establecidas para el trabajo social? Tenemos un sistema patriarcal, una producción cristiana y un espíritu indigenista, también toda clase de formas tradicionales europeas, eurocéntricas, formas de justicia y poder lo cual podemos llamar la complejidad del poder y la economía epistémica, y lo que podemos ver es formas de una génesis epistemológica, y tenemos algunas viejas alternativas como destruir o silenciar la pedagogía crítica; pienso que si vemos hacia dentro, esta es la oportunidad de cambiar el sentido humano para vivir con dignidad y una paz relativa con todos en el planeta, creando una comunidad diferente de la palabra solidaridad, ya que esto implica la capacidad de trabajar de manera conjunta, pero no sólo por un momento, sino reconociendo el alter ego y una epistemología que cree la transformación económica que necesitamos, más allá de la formas de valuación de la producción.
R.&R.: ¿Cómo es que sienten miedo los académicos ante este tipo de propuestas, ya que parece que no todos están de acuerdo con el contenido crítico de sus libros?
P.M.: Mi trabajo puede ser atacado, ya que intimida a la gente; hoy las universidades funcionan como corporaciones, como el Pentágono o cualquier otra de estas instituciones de Estado; buscando sólo incorporar líderes y así la agenda en las universidades no es adecuada, no está bien. Mi trabajo asusta a algunos educadores en las universidades y a algunos administradores, pues ellos no se quieren sentir asociados con este tipo de propuesta.
“Yo no me considero un académico, soy más una persona envuelta en un eco proyecto; los académicos e intelectuales tienen que subyugarse al poder de las instituciones y ellos se venden a sí mismos.
“Yo trabajo como un activista crítico, no defiendo a la institución académica. Es más, la dejé para poder terminar de publicar el libro Represión Académica (Reflectión From The Academic Industrial Complex), sobre la expresión de anarquía llamada represión académica. En el libro, junto con Anthony J. Nocella y Steve Best, pongo testimonios de profesores cuyo trabajo ha sido presionado por las universidades: algunos han sido castigados y otros despedidos por sus perspectivas acerca de la práctica política. En este libro nosotros exponemos a las universidades como lugares de formación ideológica, lo que significa que el capitalismo produce clases (estratifica), produce ideas de conducción de sus sistemas; y son las universidades donde se gestan estas ideologías, aun cuando yo trabajé para la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) esto no me frenó para hacer una crítica..., por la que fui despedido.
Debemos prepararnos y vivir con nuestros principios, porque una vez que vendes tus principios, vendes además tu alma y dejas de ser humano: te conviertes en alguien que recibe un salario por parte del Estado, sin objetar, y yo no podría vivir de esa manera.
Para leer a Peter McLaren en español:
1-Sociedad, cultura y escuela (con Henry Giroux). Universidad Nacional Autónoma de México, 1988.
2-Pedagogía crítica y posmodernidad. Universidad Pedagógica Veracruzana y Secretaría de Educación, Xalapa, México, monografía, agosto de 1992.
3-Hacia una pedagogía crítica de la formación de la identidad posmoderna. Monografía. Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Nacional de Entre Ríos, 1993.
4-Pedagogía crítica, resistencia cultural y la producción del deseo. Buenos Aires, Argentina: Institute for Action Research, 1994.
5-La vida en las escuelas: Una introducción a la pedagogía crítica en los fundamentos de la educación. México: Siglo XXI Editores, 1994.
6-Enseñando en Contra del Capitalismo y el Nuevo Imperialismo: Una Pedagogía Crítica, 1995.
7-La escuela como un performance ritual: Hacia una economía política de los símbolos y gestos educativos. México: Siglo XXI Editores, 1995.
8-Multiculturalismo Revolucionario. Pedagogías de disensión para el nuevo milenio, 1997.
9-Pedagogía crítica y cultura depredadora. Paidós. Barcelona, Buenos Aires, México, 1997.
10-Pedagogía, poder e identidad. Homo Sapiens: Argentina, 1999.
11-Che Guevara, Paulo Freire y la Pedagogía de la Revolución, 2001.
12-La Pedagogía del Che Guevara. Universidad Pedagógica Nacional, San Luis Potosí, México, 2001.
13-Marxismo Contra Postmodernismo en la Teoría Educativa, 2002.
14-Seminarios Rojos: Excursiones Radicales dentro de la Teoría Educativa, la Política Cultural y la Pedagogía, 2005.
15-Teorías Críticas, Pedagogías Radicales y Conflictos Globales, 2005.
16-Capitalistas y Conquistadores: La Pedagogía Crítica Contra el Imperio, 2005.
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Pues será muy chipoclúdo este
Pues será muy chipoclúdo este tal profe Peter.....pero de que se le vé que le pone macizo a la mostaza, de eso no hay duda.