Palabra

Por amor a Ensenada

domingo, 24 de julio de 2016 · 00:00
Gerardo Ortega*

Más de medio millón de personas habitan actualmente el municipio de Ensenada, y con seguridad muchos le profesan un gran cariño a esta tierra, ya sea por ser su lugar natal o porque hace años decidieron hacer de este rincón del país su casa adoptiva; sin embargo, quizá no serán mayoría quienes se interesen en la historia de 474 años del hoy municipio más grande de México.

Porque Ensenada es más que la Baja 1000 y la Ruta del Vino, es más que su comida tradicional y la calle Primera, es más que la Playa Municipal y las segundas. Cuando el navegante europeo Juan Rodríguez Cabrillo pisó esta tierra el 17 de septiembre de 1542, no se imaginó que aquí florecería la pesca, el turismo, la industria vitivinícola y la riqueza cosmopolita de su gente con sangre indígena, japonesa, irlandesa, rusa y de casi todos los puntos de un México que en el siglo XIX convulsionaba y crecía.

El libro Historia y personajes de Ensenada es una recopilación de documentos de valor historiográfico que ofrece a los lectores un panorama a la vez amplio y atractivo de la formación gradual de la sociedad ensenadense. 

En sus páginas aparecen personas, estadísticas, pasajes, registro de misiones y otros hechos históricos que han ido forjando este puerto. 

Por ejemplo, uno de los personajes más importantes en la historia de Ensenada es sin duda José Manuel Gastélum. Nacido en 1755, militar de carrera, fue el primer propietario del paraje conocido como Ensenada de Todos Santos. Gastélum, quien llegó a ser comandante en jefe de esta región, colaboró en la ubicación de las nuevas misiones que tenían como objeto la evangelización de estas tierras y trascendió por ser un líder valiente, justo y honesto.
Aparecen en estas páginas también don Manuel Clemente Rojo, periodista e historiador que mucho aportó al registro estadístico del Distrito Norte de la Baja California.

También está Jorge Ryerson, quien al lado de Antonio Meléndrez, defendió Ensenada del ataque de los filibusteros al mando de William Walker.

Otra de las aportaciones del libro es el registro pormenorizado de los propietarios de lotes en el puerto entre los años 1882 a 1886. Aparecen ya desde ese entonces los Ojeda, los Ramírez, los Eaton, los Ormart, apellidos ya desde entonces y hasta ahora muy familiares en el puerto.

Por ello, en su variedad y al mismo tiempo gracias a su afán de divulgación, este libro nos muestra una Ensenada que florece a golpe de trabajo y de lucha, al mismo tiempo que nos despliega el mapa genético de su desarrollo.

Su autor, don Hesiquio Treviño Calderón, pertenece a la estirpe de empresarios que no concibe el desarrollo económico sin el desarrollo humano y su reflejo en la sociedad en todos sus aspectos. Fallecido en 1999, tuvo sin duda ese motor aventurero como un Rodríguez Cabrillo y la visión humanista de don Eugenio Garza Sada, quizá el empresario y filántropo más importante que dio el siglo veinte mexicano. 

De este modo, Treviño Calderón no se conformó con el trabajo filantrópico, tampoco con su aportación desde la empresa al desarrollo económico y social del puerto, sino que, ya retirado, dedicó los últimos 25 años de su vida al estudio y la divulgación de la investigación histórica.

Y del mismo modo en que el navegante Cabrillo antes de morir nombra al piloto Bartolomé Farrelo como el sucesor de su empresa, así se embarcan los textos reunidos en este libro para que las siguientes generaciones continúen alimentando la historiografía de Ensenada, empezando por conocer sus orígenes para seguir cultivando así el amor por esta pródiga tierra. 

El ejemplar está a la venta en librería Tecnilibros. 
 
gortega@elvigia.net
* Editor y poeta.

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