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Programas que cambian al mundo

Uber es uno de ellos, porque un particular con cierto nivel de educación y perfil económico puede auto-emplearse, mientras que el usuario recibe calidad de servicio que no será igualada por el transporte público
c-t
jueves, 22 de septiembre de 2016 · 00:00
SERGIO J. CASTRO BECERRA/COLABORACIÓN*
scastro@cetys.edu.mx | Ensenada, B. C.


"A ver Pato por que no haces un programa que cambie al mundo en vez de estar…”
Hay frases que se nos quedan grabadas toda la vida. Uno de mis compañeros de carrera, de nombre Néstor le reclamaba a otro de mis compañeros, durante un instante, de ocio que no estuviera en su computadora programando en vez de la actividad que estaba haciendo en ese momento, la cual no recuerdo.
Estudiábamos Ciencias Computacionales en la UABC, ellos eran de Tecate y quien esto escribe de Tijuana. Por lo general nos íbamos a nuestros hogares durante el fin de semana, pero ese fin nos quedamos todos, tal vez por exámenes.
La frase se me quedo, me marcó. ¿Se podrían hacer programas que cambien al mundo? Nuestro mundo ha cambiado mucho desde que esa frase se dijo a principios de los 90, y las ciencias computacionales han sido el actor principal. Con el uso que a la conectividad y a la programática se le han dado, se han diseñado programas informáticos de gran servicio que eliminan intermediarios, entre ellos el gobierno.

UBER: CALIDAD Y BENEFICIO
Uber (o compañías similares como Lift) es uno de estos programas, y el beneficio es de notoriedad instantánea. Un particular con cierto nivel de educación y perfil económico puede auto-emplearse con este programa. Los usuarios reciben una calidad de servicio imposible de ser igualada por el transporte público que existe en nuestras ciudades.
¿Cómo funciona? Antes de explicar el funcionamiento prefiero abordar la frase empleada sobre el cierto nivel socio económico del particular, ya que esto aplica tanto para la persona que se da de alta como conductor, como para quien se da de alta como pasajero regular.

El pasajero debe de poseer una tarjeta de crédito, o de débito con saldo, debe poder acceder a Internet para solicitar el servicio, preferentemente desde un teléfono inteligente, por lo tanto, debe de tener una familiaridad básica en informática.

 

En adición a lo anterior, el conductor debe de poseer un automóvil de modelo reciente, en muy buen estado, debe de tener licencia de conducir, buen estado crediticio, no antecedentes penales y seguro contra accidentes. Todos estos requisitos dejan fuera a gran parte de la población, incluidos muchos taxistas, no sólo por el estado de los automóviles, sino también por los conocimientos informáticos básicos.

 

Una vez que los requisitos son satisfechos, que los ciudadanos ya son usuarios de Uber, el solicitante, el pasajero, cuando requiere el servicio de transporte, abre el programa informático e indica en dónde se encuentra, hacía dónde se dirige. El programa le encuentra un conductor disponible que esté cercano a él, le indica el nombre del conductor, el tipo, color y placas del vehículo; cuánto se demorará en llegar, lo cual incluye también un mapa con la ubicación del conductor, la cual se va modificando en la pantalla en tiempo real, conforme se va acercando al cliente. Y, muy importante, el precio que le costará el trayecto. El cargo se hará automáticamente de la tarjeta de crédito o débito.
Es así como funciona, muy sencillo y eficaz. En adición, el historial del uso se guarda y está disponible para consultarlo en todo momento. Al conductor se le pagará una porción del precio que pagó el pasajero, la otra porción será para la compañía Uber. Adicionalmente, tanto conductor como pasajero pueden emitir un comentario que registra la experiencia, así se va guardando un historial en ambos perfiles que influirán en la decisión de futuros usuarios. Este es un servicio revolucionario de alta calidad, y por un precio similar al de un taxi.

OPOSICIÓN GENERALIZADA
Uber ha sufrido mucha oposición por parte de taxistas y de gobiernos en todo el mundo, incluido nuestro estado. Los taxistas has llegado a la barbarie de golpear y dañar los autos de los conductores Uber. Desafortunadamente lo que no logran con calidad de servicio y educación, lo intentan por la fuerza.
La preferencia del sector de la población que puede acceder al servicio es obviamente por el servicio Uber sobre el de un taxi. Aunque mucha población ya cuenta con tarjeta de débito gracias a que la mayoría de las empresas depositan en bancos la nómina, aún está la parte del conocimiento informático básico, la brecha digital que limita el acceso a dicho servicio. Los taxis siguen siendo necesarios para el otro sector de la población.
He leído con atención el reglamento de tránsito del estado, indica que si hay una transacción económica de por medio cuando se transporta a una persona, entonces los conductores deben de darse de alta ante las autoridades. Es real.
Es por ello que el gobierno ha decomisado autos a bajacalifornianos que prestan el servicio de Uber. Aquí es donde Uber, la compañía y sus representantes en México deben de acercarse al gobierno y registrarse como entidad, cabildear para que el servicio sea dentro de nuestras leyes ya que los usuarios lo prefieren. Pero el gobierno también debe de escuchar.

AFECTA INTERESES
Uno de los problemas de Uber es que afecta intereses. Las placas de taxi son un gran negocio, hasta se heredan, y la concesión de estas placas le deja al gobierno grandes cantidades de dinero.
Pero está comprobado que en materia de transporte el gobierno está rebasado, no tiene capacidad para aplicar la ley de manera efectiva. No puede controlar la clonación de placas.
Por ejemplo, en Tijuana en noviembre del 2015 se cometió un crimen utilizando un taxi libre con numeración 1445. La policía se dio a la tarea de encontrar dicho taxi; el semanario Zeta reportó que, en total, seis taxis libres con número 1445 fueron detenidos en distintos puntos de la ciudad ese día.
¡Vaya! El gobierno hasta permite que una organización no gubernamental llamada Anapromex registre automóviles.
Uber no va a desaparecer, si el gobierno no tiene la capacidad para controlar los taxis clonados, o los autos chocolate, tampoco la tiene para decomisar todos los autos Uber.
Es mejor buscar la manera de que el servicio se ofrezca dentro de los reglamentos de tránsito, ya que al gobierno una solución como Uber o compañías similares le puede beneficiar más que perjudicar. Ayudaría con el desempleo y los usuarios recibirían un mejor servicio.

*El autor ejerce en la iniciativa privada su carrera en Tecnologías de la Información.




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