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Analizan relación entre la obesidad y flora intestinal

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jueves, 8 de marzo de 2018 · 00:00

AGENCIA INFORMATIVA CONACYT
Guadalajara, Jalisco

“Somos lo que comemos”, reza el antiguo dicho, pero la doctora Marisela González Ávila, especialista en biología celular, va más allá: en su trabajo como investigadora aborda el estudio de la microbiota intestinal, conjunto de bacterias que viven en el organismo y que pueden ayudar a dibujar un panorama de las enfermedades que padecemos.

Desde hace cuatro años, esta investigadora del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej) analiza la microbiota intestinal y la presencia en ella de bacterias patógenas, organismos dañinos, comensales que son funcionales para el organismo, y los probióticos, que brindan beneficios al huésped.

“Microbiota se refiere a todos los organismos que viven de manera constante y que tienen relación con el hospedero; todos ellos habitan el tracto gastrointestinal, que va desde la boca hasta el ano”, explica la investigadora del Área de Biotecnología Médica y Farmacéutica de Ciatej.

Los organismos benéficos fueron los que llamaron la atención de la doctora, quien encabezó un estudio para analizar distintos tipos de microbiota de sectores de la población, y posteriormente observó la presencia de probióticos en algunos pacientes que presentaban obesidad.

Dime lo que comes y te diré quién eres
La doctora Marisela González explica que en cada persona la microbiota es distinta, casi como una huella digital, pues cada individuo ingiere bacterias que se adaptan a su organismo desde el primer aliento al nacer, aunado a esto se pueden adquirir otros, o alterar la presencia de estos, con factores como el uso de antibióticos o más comúnmente con la alimentación.

Menciona que, por ejemplo, las personas con obesidad cuentan con pocos microorganismos en su microbiota y la mayoría de ellos cuenta con la función de ahorrar energía, lo que se traduce como una acumulación de grasa corporal en el huésped.

En contraste, una persona sana puede tener otro tipo de bacterias que sirven como “gastadores de energía”, agrega la doctora, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

“Se han desarrollado conjuntamente con empresas productos con una combinación de prebióticos y probióticos para hacer una restitución o reequilibrio de la microbiota luego de tratamientos con antibióticos”.

El abordaje de esta línea de investigación tiene como fin desarrollar tratamientos preventivos, y aunque señala que los probióticos no son la cura a las enfermedades, sí son marcadores de procesos clave para mejorar la calidad de vida de las personas con algún padecimiento.

“Sí se dijo alguna vez ‘tú eres lo que comes’, pero agregaría que ‘tú eres lo que comes, lo que tus bacterias metabolizan y lo que logra integrarse a tu metabolismo’”.

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