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Ficción Aplicada: el último gran genio (I)

Hoy existe el conocimiento y los materiales para diseñar mecanismos que causarían el asombro de Leonardo Da Vinci; tal vez lo que falta es esa pequeña dosis de curiosidad, creatividad y revisar cuáles ficciones pueden ser aplicadas a la realidad
c-t
jueves, 02 de agosto de 2018 · 00:00

Sergio Montes/COLABORACIÓN*
ficcion.aplicada@gmail.com | Madrid, España

Hoy en día se habla mucho sobre la cuarta revolución industrial y el efecto que tendrá sobre la población, en especial sobre los nuevos tipos de trabajos que el mercado va a demandar; ya se ha hablado en otros artículos de esta serie sobre esta revolución y los atributos que el nuevo profesional debe poseer para ingresar en este nuevo mercado laboral, las recordamos:

  • Creativo.
  • Resolutivo.
  • Adaptable.
  • Con conocimiento multidisciplinario o con la capacidad para trabajar con profesionales de diferentes disciplinas.

Lo curioso es que se nos vende como si estas personas no existieran y debieran formarse, aunque sabemos que la educación universitaria siempre ha tenido entre sus objetivos crear esa clase de profesionales. Se demanda lo que siempre han poseído, pero se nos ha olvidado que ahí está.

El hombre como centro del universo
En cierta forma toda la cultura occidental es heredera del proceso de renovación cultural y científica de la Europa del siglo XV, iniciada entre otros personajes por Copérnico. Pero si quisiéramos referirnos al prototipo del hombre del renacimiento, sin duda ese es Leonardo da Vinci. De él se ha escrito una cantidad infinita de bibliografía, filmado documentales, películas, series de televisión (unas mejores que otras) y exposiciones.

Dependiendo de qué enfoque tenga la temática de la exposición podemos encontrarnos a un Leonardo pintor, en otros casos inventor, a veces científico, o una mezcla de los tres. Pero siempre veremos el trabajo de un hombre creativo, resolutivo, adaptable, multidisciplinario y especialmente curioso.

¿Cuál es el punto de partida? Bueno, Leonardo da Vinci era un genio, por genética o por el medio ambiente, tenía capacidades muy diferentes al resto de sus contemporáneos. Una gran capacidad de imaginar cosas, realidades alternas y una gran curiosidad son los atributos que lo caracterizaban en su infancia, nunca mejor dicho fue un hombre que aplicó su ficción al mundo real.

La máquina como creación del hombre
La faceta de inventor es la que suele llamar más la atención de sus jóvenes admiradores. De los cientos de inventos que propuso, el que más se menciona es el artilugio para hacer que un hombre pueda volar. Pero también tenemos aquellos que involucran cierta composición de movimiento mecánico, es decir la creación de máquinas.

Ya desde los griegos hay antecedentes de aparatos que involucran el uso de elementos artificiales que, al aplicar cierta cantidad de energía, se alcanza cierto objetivo definido a priori.

Pero en el caso de Leonardo, el diseño de máquinas tiene componentes muy interesantes. Volviendo al ejemplo de la máquina para volar, se llevó a cabo mediante el siguiente proceso:

  1. Identificar un elemento de la naturaleza que el hombre no puede realizar (o que es demasiado difícil de realizar): el vuelo de los pájaros.
  2. De la anterior observación, construir un objetivo alcanzable: que el hombre pueda volar.
  3. Explicar mediante un modelo como la naturaleza realiza esa acción: en caso de Leonardo, sus apuntes y bocetos de las alas y el vuelo de las aves.
  4. Replicar el anterior modelo en un prototipo aplicable al objetivo que queremos alcanzar: aquí la historia nos dice que se construyeron mecanismos con madera y lona basados en los bocetos para crear ese aparato que serviría para volar.
  5. Probar el prototipo: esta es la parte triste de la historia, entre muchos sonados fracasos que tuvo durante su vida, este fue uno de los más catastróficos, no logró construir la máquina para volar.
  6. Retroalimentación de los anteriores pasos para lograr una mejora continua: una de las grandes frustraciones de Leonardo fue la limitación de material y conocimiento de su época para poder desarrollar sus inventos, esto lo amargó hasta el final de sus días. En su lecho de muerte se entristecía de él mismo por haber empezado muchas cosas y haber concluido pocas; no las pudo desarrollar como él hubiera querido.

La herencia de un genio
Al igual que la novela de El Quijote, una historia triste donde al final no se alcanza el anhelo del protagonista, el solo proceso es lo que nos hace disfrutar la narrativa. Es cierto que muchos inventos de Leonardo fracasaron, pero sin esos fracasos o aprendizajes, los que vinieron detrás no habrían alcanzado el objetivo que dejo pendiente este genio.

Para nosotros, los ciudadanos del siglo XXI, tenemos mucho aprendizaje, conocimiento y belleza legado no solo por Leonardo, sino por todos esos genios de los siglos XV y XVI, en el arte, la literatura y la ciencia. En su conjunto son la base de la época moderna en la que vivimos, en el caso particular de Leonardo, su pasión por replicar mecanismos de la naturaleza de forma artificial es la inspiración que se desarrolla hoy en día para la Robótica, Inteligencia Artificial y los Sistemas Complejos.

Hoy tenemos el conocimiento y los materiales para diseñar mecanismos que causarían el asombro del mismísimo Leonardo. Tal vez lo que nos falta es esa pequeña dosis de curiosidad, creatividad y revisar cual de nuestras ficciones pueden ser aplicadas a la realidad. En el caso de otros grandes hombres de la ciencia, su gran legado ha sido el producto de su trabajo. En el caso del personaje del que hablamos, uno de sus grandes legados es el proceso en el cual trató de llevar a cabo sus ideas a la realidad con las limitaciones de su época.

Una pregunta para el lector: ¿Cuál considera que ha sido la mayor aportación de Leonardo a la humanidad? ¿Y cual es su favorita? Dos preguntas que servirán de reflexión hasta nuestra próxima entrega.

Y para aquellos que les gusten las series de televisión, esta vez en lugar de recomendar vamos a advertir a los lectores sobre la serie de “Los demonios de Da Vinci”, esta serie inspirada en la vida del personaje del que hablamos no tiene mucho rigor histórico y puede llegar a confundir al televidente, pero puede servir para despertar curiosidad sobre la vida de este personaje. Mejor ir a cualquiera de las exposiciones que siempre se exhiben de él en cualquier parte del mundo.

Para Elena G.

*El autor es matemático.

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