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COLUMNA INAH: El patrimonio cultural

jueves, 13 de agosto de 2015 · 00:00
Por: Arq. Jorge Víctor Toledo Rivera*
 
 
En el sentido estricto de la palabra, el término Patrimonio se refiere al bien o al conjunto de bienes de familia que se obtienen por herencia o sucesión de generación a generación. En ésta transmisión de titularidad, el nuevo depositario de ese patrimonio, adquiere la responsabilidad de preservarlo y enriquecerlo para su transmisión a las generaciones venideras.
 
En un sentido más amplio de la palabra, el término Patrimonio se refiere al bien o conjunto de bienes, no necesariamente adquiridos por herencia o sucesión familiar y que pertenecen  a una persona natural o jurídica, cuya titularidad es transmisible.
 
De forma general, el término en cuestión estará siempre referido a bienes dotados de determinado valor y atribuidos a un depositario o poseedor, que por su propia condición estará acompañado  tanto derechos como obligaciones con respecto al bien o a los bienes de que se trate.
 
En el ámbito de la Cultura, el Patrimonio Cultural lo constituyen aquellos bienes creados como resultado de la actividad creadora humana y que por su significación y relevancia operan como vehículo de vinculación de los individuos con su historia y por tanto con ellos mismos, lo que lo constituye en un eficaz medio fortalecedor de la Identidad Cultural. Son exponentes únicos e irremplazables. Se manifiesta a través del conjunto de elementos naturales o artificiales, tangibles o intangibles que representan un testimonio de la creación y como tal manifiestan de una u otra forma los vínculos e interacciones entre procedimientos y resultados de la actividad humana a través de las diferentes etapas de la historia.
 
Es la propia sociedad en su desarrollo quien reconoce e identifica en los Bienes legados de etapas históricas precedentes, su significación y relevancia para constituirse en Bienes del Patrimonio Cultural, inmaterial o material, por poseer valores que trascienden su uso o función primitiva para la cual fue creada, aquella que le dio origen y por no agotarse ésta significación ni aun con la extinción de su uso, sino que permanece y actúa como vehículo que objetiva el sentimiento de identidad de las generaciones posteriores a su creación.
 
Los Bienes del Patrimonio Cultural, si bien por un lado representan en su particularidad, un modelo de referencia vital al sentimiento de identidad y pertenencia a una cultura dada por la significación y trascendencia de sus valores, podemos afirmar que esa significación y trascendencia resulta de su carácter de producto auténtico de su época o período histórico, en el que se materializan y se manifiestan como lectura simbólica los rasgos y particularidades de las condiciones objetivas concretas de la vida económica, político ideológica y social, los objetivos a realizar y las tareas que los ocupaban en su lucha por alcanzarlos, así como la incidencia de las ideas y de las aspiraciones que marcaban el período de su producción o creación. 
 
"El Patrimonio Cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.” UNESCO 1982

 
* El autor es responsable del área de Monumentos Históricos del CINAH-BC.

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