Columnas

COLUMNA INAH: Investigaciones arqueológicas en la Misión de San Fernando Velicatá

jueves, 17 de septiembre de 2015 · 00:00
Por: Arqlgo. Martín Rojas*
 

Desde el mes de agosto de 2012, el Museo Nacional de Antropología y el Centro INAH Baja California realizan la
exploración arqueológica de la Misión de San Fernando Velicatá.
 
La misión se localiza aproximadamente a 50 km. de la población de El Rosario. Fundada por el fraile Junípero Serra el 14 mayo de 1769, fue la única misión establecida por la orden franciscana en la península de Baja California.
 
Tenía una iglesia de adobe, un aljibe y una acequia, la cual aún se conserva; abarcaba 7 mil 150 kilómetros cuadrados, y llegó a tener alrededor de 2 mil 800 fieles que vivían dispersos en los alrededores.
 
El 25 de junio de 1773, la administración de la misión pasó a manos de la orden dominica. Entre 1781 y 1805, diversas epidemias de viruela, sarampión, tifus, malaria, tifoidea, disentería, sífilis y tuberculosis diezmaron a la población indígena. San Fernando Velicatá dio servicio religioso hasta el 21 de junio de 1818.
 
Durante la primera temporada de investigación se efectuó un mapeo de los huertos, la acequia, la represa -hoy colapsada-, canales de irrigación, una pila para almacenar agua, y un cementerio. Este último fue excavado para conocer sus dimensiones, profundidad y características de las sepulturas, y obtener información sobre sus antiguos habitantes mediante el análisis de los huesos humanos.
 
La segunda y tercera temporada permitió conocer las etapas constructivas de la misión. La más antigua fue edificada por los franciscanos, las etapas constructivas posteriores son dominicas; estos últimos modificaron y reutilizaron como relleno las construcciones franciscanas, incluyendo lo que podría ser el primer cementerio de esta misión.
 
Por el momento se puede proponer como hipótesis, basándose en los registros de defunciones de los dominicos, que el cementerio franciscano fue movido 200 metros al Este -donde se realiza ahora el rescate de los entierros-, durante el periodo de las epidemias como medida sanitaria.
 
Al desenterrar los esqueletos se encontró que fueron cubiertos con cal y cenizas, medida sanitaria común en el siglo XVIII, cuando los individuos morían por epidemia. Al parecer los cuerpos fueron colocados en un solo y rápido episodio. Se han recuperado los restos de 22 individuos, dos de ellos infantiles.
 
Los muertos eran indígenas, esto lo sabemos por el degaste dentario y las marcadas inserciones musculares que indican que trabajaban como pescadores y caminaban largas distancias por terrenos pedregosos. Algunos esqueletos fueron removidos por la acción del arroyo temporal. Se tomaron acciones de conservación para el cementerio colocando lajas de piedra sujetas con arena y cal para evitar la erosión. Esta medida es temporal, mientras en sucesivas temporadas de trabajo se recupera la totalidad de los esqueletos.
 
El hallazgo más importante hasta el momento, son dos cruces bifaces que indican, junto con la posición extendida en la que fueron colocados los difuntos, que estos indígenas fueron conversos a la nueva fe.
 
Otro descubrimiento relevante fue una punta de flecha asociada a una fogata en donde se encontraron huesos de fauna europea introducida por los misioneros, lo que permitirá enriquecer el conocimiento sobre la historia de la ganadería en Baja California.
 
Es necesario llamar la atención sobre la importancia de la Misión de San Fernando Velicatá, ya que en la actualidad se está realizando el proceso de canonización de Junípero Serra.
 
Su natal Mallorca y las misiones fundadas por Serra en la Sierra Gorda queretana, han recibido cientos de visitantes con una importante derrama económica para esas regiones. Nosotros bajacalifornianos, ¿qué hemos hecho para promover la visita nacional e internacional a la Misión de San Fernando Velicatá?
 

*El autor es profesor e investigador Museo Nacional de Antropología.

Comentarios