PROYECTOVINO

“Descubriendo el Hilo Negro”

Por Araceli Velázquez Córdoba
jueves, 16 de noviembre de 2017 · 00:03

“Inventar el agua tibia” o “Descubrir el Hilo Negro” son frases o dichos que comúnmente utilizamos para dejar claro que la mayoría de nuestras ideas brillantes, ya fueron inventadas, descubiertas o creadas. Como diseñadora que soy, tengo muy claro que casi todo lo que creamos es una reinterpretación de cosas, imágenes o experiencias que hemos visto o vivido y que guardamos en nuestro “disco duro” para cuando nuestra creatividad las necesite. Sin embargo, aunque sean muy pocas veces en la vida, de pronto se nos presenta la oportunidad de descubrir el hilo negro, como me pasó a mí.

Hace un poco más de dos años, hacía un recorrido por diferentes vinícolas en el Valle, cuando me llamó mucho la atención un edificio al pie de un cerro, que se alcanzaba a ver desde la carretera.

Una construcción tan moderna y diferente, que es imposible que pase desapercibida. Nadie supo decirme de qué se trataba, por lo que nos atrevimos a preguntar si podíamos pasar. A pesar de no tener acceso al público, nos permitieron la entrada.

El lugar simplemente hermoso. Las vides, el cielo azul y un sol brillante nos acompañaron todo el camino hasta la puerta. Unas escaleras nos dictaron la dirección y entramos. Es una construcción con un cilindro gigante que la cruza por en medio. Nuestro anfitrión, nos iba platicando un poco de la historia de esta vinícola, aun sin terminar. Pero el vino ya estaba dentro de tanques de fermentación y también dentro de algunas barricas.

Subimos hasta lo más alto en donde hay una especie de terraza con una vista panorámica inigualable del Valle. En nuestra espontánea visita tuvimos la suerte de saludar a Daniel Lonnberg, el enólogo de Hilo Negro, quien nos platicó de los vinos que ya se estaban elaborando.

Al bajar hasta la hermosa cava, nos enteramos de la historia del peculiar nombre.

“Queríamos hacer vino y necesitábamos un gran concepto, se nos ocurrió lanzar una convocatoria para la comunidad universitaria. Les platicamos la idea y con su enorme creatividad desarrollaron diferentes propuestas. Cada uno nos expuso y conceptualizó cada una de ellas y hubo una que nos encantó y fue como descubrimos el Hilo Negro.”

La idea ganadora tuvo a bien entrelazar el hacer vino con el crear, el tejer, el hilar diferentes texturas hasta conseguir una pieza inigualable. Cada uno de sus 4 vinos tiene que ver con la tejeduría. Tienen nombres de zurcidos o puntajes de esta actividad, como su gran Nebbiolo/Syrah que tiene por nombre “ZIGZAG” o su “INVISIBLE” un delicioso 100% Sauvignon Blanc.

Aun no abren al público, lo que me hace atesorar todavía más esta visita.

He tenido la suerte de encontrar esta vinícola en diferentes festivales o muestras y degustar sus vinos que en lo personal siempre me han parecido muy buenos, originales, frescos e invitatorios. Y aunque en el tema del vino como en muchos otros, todo es cuestión de gustos, los premios, reconocimientos y medallas que han recibido tanto en México como a nivel internacional, me dicen que no estoy equivocada.

Tal es el caso precisamente de ZIGZAG que recibió este año Medalla de Oro en el Concurso internacional de Bruselas, entre muchos otros reconocimientos.

Esperamos ansiosos el día que esta bodega abra sus puertas al público. Mientras eso sucede, todos tenemos la oportunidad de “descubrir y redescubrir el “Hilo Negro” a través de estos deliciosos vinos cosidos a mano.

aracelivelazquez@proyectovino.com.mx
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