ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

Los orígenes del Homo sapiens y su expansión global II

Por Arqlgo. Rubén F. García Lozano*
jueves, 9 de noviembre de 2017 · 00:00

En mi colaboración del 3 de agosto pasado, me referí a algunas de las especies que tomaron parte en el proceso evolutivo del Homo sapiens. En esta segunda parte haré mención de los restos más antiguos de nuestra especie conocidos hasta ahora y su antigüedad en el resto de los continentes.

Los restos más antiguos de Homo sapiens, con las características esqueléticas que hoy poseemos, proceden del noreste de África, se trata de los fragmentos óseos mineralizados de dos individuos hallados en Etiopia en 1967. Su descubridor, el arqueólogo de origen inglés Richard Leakey, los nombró Omo I y Omo 2 en referencia al lugar donde fueron encontrados, la cuenca del río Omo, Etiopia.

La antigüedad de los afamados restos ha sido calculada en alrededor de 195 mil años a partir del análisis (argón radioactivo) aplicado a las capas sedimentarias con ceniza volcánica en la que estaban insertos. Recientemente fueron localizados en Marruecos fragmentos de huesos identificados como Sapiens cuya edad se estima en 300 mil años, independientemente de esto existen múltiples indicios de que la diseminación humana en el resto del continente africano se dio relativamente rápido.

Fuera de África las evidencias de fósiles antiguos atribuibles a Sapiens se han documentado en medio oriente y la península arábiga (entre 120 y 90 mil años), los rastros subsecuentes del camino del hombre hacia la ocupación total del planeta se han encontrado en la India (70 mil años), el sudeste de Asia y Oceanía (65 mil años), mientras que en Asia oriental se tienen datos de 50 mil años.

El continente europeo fue el penúltimo en ser colonizado, hace 40 mil años algunos grupos nómadas de nuestra especie entraron procedentes de Asia media, la “vieja Europa” ya estaba poblada por una especie de Homo hoy extinta: Homo neanderthalensis. Los forasteros recién llegados parecen haber competido por espacio y recursos con su contraparte. Sorprendentemente los neandertales mucho antes de su extinción –hace 30 mil años- compartieron material genético con los Sapiens. Actualmente gran parte de la población mundial no africana portamos ciertos genes propios de la especie extinta.

La conquista continental finaliza con las expediciones que grupos de familias nómadas realizaron en el territorio que enlaza el oriente asiático con América: Beringia. Las evidencias indiscutibles más tempranas de la presencia del hombre datan de entre 14 y 13 mil años. Sin embargo existen fechas de radiocarbono asociadas a evidencias de actividad humana de entre 16 y 19 mil años en sitios que aun requieren ser corroboradas, en este sentido una intrigante estimación de 30 mil años de actividad humana se ha señalado para El Cedral, un antiguo manantial sepultado en la altiplanicie del norte de San Luis Potosí.

Por largo tiempo se pensó que los primeros expedicionarios habrían pasado por el “puente” terrestre de Beringia hace 13 mil años, estos hombres, miembros forjadores de la renombrada cultura Clovis, serían los antepasados de los nativos americanos; sin embargo, ciertos datos paleoambientales indican que en aquellos momentos la parte americana de dicho puente se encontraba cerrada por extensos glaciares, nuevos datos posibilitan un flujo migratorio alterno, una ruta costera (a través de su costa sur de Beringia) aprovechada por grupos humanos hábiles en la explotación de los recursos litorales. De manera interesante, algunos de estos indicios -de hasta 12mil años de antigüedad-, se han descubierto en California (islas del Canal de Santa Bárbara) y Baja California (Isla Cedros), situación que sin duda posiciona la península como custodio de trascendentales vestigios legados por aquellos primeros americanos.

* Cinah-B. C.

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