POR SI LAS MOSCAS

Tiempos de austeridad

Por Laura Monzón
viernes, 12 de octubre de 2018 · 00:00

Cuando Andrés Manuel López Obrador presumió en sus épocas campaña que si ganaba echaría a andar un plan de austeridad, nos imaginábamos que abarcaría todos los poderes, ámbitos, rubros y elementos que conformarían su Gobierno. Que sería algo literal y no simulaciones.

Sin embargo, los legisladores que tanto juraron y perjuraron que respetarían el proyecto de mesura económica propuesto por el señor presidente electo, ya se echaron para atrás: vieron el arca del tesoro abierta frente a sus ojos.

La palabra “austeridad” no suena igual de bella desde afuera, que cuando se está en una curul ancha y mullida. La tentación es mucha y el erario público, muy suculento.

Primero fue la jugarreta de hacer como que se bajaban los sueldos, cosa que no sucedió.

En la legislatura anterior un diputado le costaba al pueblo la grosera cantidad de 4 millones 116 mil 180 pesos al año. Ahora, cada corazoncito de la Cámara Baja nos costará 3 millones 569 mil 766 pesos por 365 días de hacer como que hace algo; es decir, que su austeridad sólo les dio para ahorrar la increíble cantidad de 546 mil 414 pesitos por cada uno.

Cada diputado ganará 75 mil pesos mensuales más otros 75 mil para cosas de atención ciudadana y asistencia legislativa, lo que sea que eso signifique. Si Pitágoras no se equivocaba el total de la suma da 150 mil pesos mensuales.

Pero no hay que olvidar que también recibirán un bono a final de año y otro por informe de actividades legislativas. Además, tienen subvenciones variadas, apoyo personal de grupos parlamentarios, una bolsa de 8 millones de pesos para lo que se ofrezca y aguinaldo de 140 mil pesos, porque se lo merecen.

Pero como no les es suficiente dicha cantidad, ya que el color dorado de las arcas de la nación es terrible y seductor, los libertinos diputados federales decidieron auto aprobarse el doble de los apoyos económicos que reciben al mes.

La razón es que no quieren resentir los “gasolinazos”; no vaya a ser que les falte dinerito, por el alza en los combustibles que se darán con los ajustes del mercado internacional, anunciado por Carlos Urzúa (Hacienda y Crédito Público) y reafirmado por Rocío Nahle (Secretaría de Energía).

Mientras los señores del Congreso ven qué más pueden aumentarse, a la par que enarbolan la bandera del falso ascetismo, los que vivimos en Ensenada seguimos degustando nuestro atole con el dedo, que tan amable nos preparó el mesías de todos los mexicanos, gracias a su desconocimiento en el manejo de la economía peninsular.

Varios expertos ya alertaron de las pérdidas descomunales por un aproximado de 900 millones de pesos, sólo el primer año; el desplazamiento de empresas y miles de empleos hacia los municipios afortunados, además del alza en comestibles, bienes y servicios, si Ensenada no se incluye dentro del plan de beneficios fiscales fronterizos que entrarán en vigor en enero de 2019.

A pesar de los esfuerzos de algunos personajes de la política local y estatal, por hacer entender a legisladores e integrantes del gabinete lopezobradorista del daño que se le hará a la economía del municipio si se le excluye de la Zona Económica Fronteriza, parece que ninguno tiene los reverendos dídimos para encarar al futuro mandatario y explicarle con manzanitas el porqué de su error.

Aunque dicen por ahí que la necedad y la soberbia del señor presidente electo son infinitas. ¿Será que ya se lo dijeron, pero no le interesan las razones?

Parece que más vale comenzar a pensar en estrategias para mantener a flote la economía ensenadense. Tiempos de austeridad se acercan.

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