BAJO PALABRA

Golpe de aire

Por Hadassa Ceniceros
viernes, 07 de diciembre de 2018 · 00:00
Ando descalza entre habitaciones

un sonido silbante se filtra entre ventanas

son las grietas viejas de una años a casa

entre ellas se filtra un viento espeso.

Es invierno ya, las noches claras y estrelladas

parecen reflejos en cristal y diamantes donde el

hielo retiene sin medida la luz breve del día

amanece sin advertirse la noche transcurrida.

De una estancia a otra el viento trae a mis pies

setenta años

con sus mañanas y noches

con encuentros y muchas despedidas

entre murmullos añejos de risas y sollozos

revuelta la memoria en otros aires de vida

con la primera aspiración de primaveras y
los recuerdos de miradas nuevas y amores de estreno.

Llegan hasta calar los huesos evocaciones del amor
lejano entretenido en el contar oleajes y encontrar las

semillas a una uva.

Llegan tristezas viejas, se enredan en suspiros
vienen también los tibios recuerdos de besos infantiles,

de risas que traspasan los muros del olvido

recuerdos de quién era o quién sería

Sin siquiera advertirlo, lloro

mi cuerpo se estremece ante el

inexistente acto de perderme

pienso en mi muerte, es el frío

quizá el insomnio y la negrura anterior a

la alborada,

puede ser,

de mi cadáver no tengo aún memoria

sólo la hora y tal vez un martes

no lo sé.

No quiero que haya lluvia, que nadie

diga que el cielo está llorando.

Quizá que alguien evoque lugares conocidos

no comunes.

Pero eso llegará en el instante justo

hoy sólo pienso y leo

luego escribo y al terminar

otra vuelta más al reloj en continuo movimiento

la arena se desliza a veces con tedio

otras con prisa, nunca cesa y yo

me miro desde lejos reconozco mi cuerpo

y sus contornos

busco abrigo y calor

el sol se enciende en una suave flama

discreto entren las nubes.

Es invierno.

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