DESDE LA BANQUETA

¿Qué vuelve intratable nuestros conflictos?

Por Sergio Garín
jueves, 1 de febrero de 2018 · 00:00

Israel y Palestina, Turquía y Grecia, una Yugoslavia o cinco naciones, “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, el crimen de un alcalde del PRD debe pagarse con la renuncia de un presidente de la república miembro del PRI; los partidos Demócrata y Republicano se acusan de todo, el PRI bloquea propuestas del PAN y el PAN las del PRI, ¿Cómo llegan las partes a versiones tan encontradas acerca de un mismo hecho, mismos datos, dispares conclusiones?

El gran problema es que todos tienen razón. No es una sola sino cinco investigaciones “demuestran cómo sesgos cognitivos fundamentales guían la intratabilidad de los conflictos”, escriben Jeremy Ginges, Adam Waytz y Liane Young en “Motive attribution asymmetry for love vs. Hate drives intractable conflict”.

Estos investigadores diseñaron un conjunto de experimentos “para determinar cómo grupos adversarios describen sus propias motivaciones y las de sus oponentes”. Tanto en miembros de los partidos Demócrata y Republicano de Estados Unidos, como israelíes y palestinos, los investigadores observaron, de forma consistente, “asimetría en atribución de motivos”, esto es, la creencia de un grupo de que sus rivales están motivados por emociones opuestas a las propias”.

Estudio Uno. Se pidió a 285 estadunidenses demócratas y republicanos evaluar sus motivos y los de sus oponentes. Los demócratas se describieron como guiados, primeramente, por amor a otros demócratas más que por odio a los republicanos, pero creían que los republicanos se guiaban más por odio a los demócratas que por amor al Partido Republicano. Éstos reflejaron las mismas creencias en sentido opuesto: se describieron guiados por amor, pero consideraron que los demócratas se guiaban por odio.

Estudios Dos y Tres. Las atribuciones asimétricas fueron similares entre un grupo de israelíes y otro de palestinos, tanto de Gaza como de la Ribera Occidental. Cada grupo se consideró guiado por amor a su grupo y a los contrarios guiados por odio.

Entonces llevaron a cabo dos estudios adicionales para explorar cómo la asimetría de atribuciones afectaba la solución de conflictos, y cómo este efecto podía reducirse. En el Estudio Cuatro, una encuesta a 498 israelíes, los investigadores “encontraron una correlación directa entre la creencia israelí de que los palestinos estaban motivados por odio y la creencia de que los palestinos no deseaban negociar y que un acuerdo ganar-ganar era imposible. El estudio sugiere, por tanto, que la asimetría de atribuciones impide la resolución del conflicto”.

El último estudio se dirigió a explorar cómo la asimetría en atribución de motivos, y su consecuente obstáculo para una solución, podía reducirse. El Estudio Cinco ofreció a demócratas y republicanos un incentivo financiero para evaluar con exactitud las motivaciones de sus rivales. Poderoso caballero es Don dinero. En México lo sabemos muy bien sin tanto estudio. Una vez que la exactitud recibió un incentivo, no sólo fue más probable que atribuyeran amor a las motivaciones del grupo externo, sino también fueron más optimistas acerca de las oportunidades de llegar a una solución ganar-ganar en conflictos de largo plazo.

Los palestinos que viven y trabajan en Israel deberían estar, según el reporte, más dispuestos a aceptar una negociación en que ambas partes ganaran. Al parecer, así es. Fue la propuesta de Isaac Rabin denominada “tierras por paz”, cancelada con su asesinato a manos de un muy joven extremista judío. Un reciente discurso de Netanyahu hace notar que ceder Gaza a los palestinos nada más les dio un territorio para lanzar misiles y planear bombazos suicidas contra Israel. Ambas partes atribuyen al odio la guía de las acciones del otro. Quizá un Plan Marshall para tierras palestinas fuera más eficaz que las represalias de la aviación de Israel.

Y otro tanto podríamos pensar para los conflictos mexicanos en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, antes de cedérselos a Guatemala. La evidente mala fe de algunos interesados o de ya sabes quién en elevar el conflicto sería el primer obstáculo, pero podrían ser aislados por la aceptación de una abrumadora mayoría.
 

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