DE NIÑOS Y OTROS ENREDOS

Modelo Médico Hegemónico

Por Dr. Enrique Sicardi Aragón*
jueves, 15 de febrero de 2018 · 00:00
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define hegemonía como: Supremacía que un Estado ejerce sobre otros. Supremacía de cualquier tipo. En otras palabras: Te impongo porque mando sobre ti.

Tradicionalmente, el sacerdote, el maestro y el médico eran figuras de autoridad y respeto, los dos primeros han perdido mucho terreno y los médicos, estamos en ese proceso y mucho se ha avanzado para perderlo.

El proceso de atención de salud enfermedad que actualmente tenemos, ancestralmente fue dado de forma impositiva porque los doctores o médicos eran las personas que habían recibido el más alto grado académico universitario y eran las personas legalmente autorizadas para profesar y ejercer la medicina. O sea, el leído e instruido, asesoraba al ignorante, independientemente de su estatus económico, político o social. Desde hace muuuuucho las cosas han y están cambiando, ahora la gente sabe y el saber le da poder, ya no se someten tan fácilmente. Lo anterior, aunado a la charlatanería, más a los intereses económicos de particulares y de la industria, o como menciona la Dra. Campiglia en su tesis: El saber médico se construye a partir de un proceso de “socialización” que ocurre en un colectivo y cumple por tanto con funciones no sólo técnicas sino ideológicas y económicas que forman parte de las dinámicas de la institución de la cual emerge- y yo completaría- y a la cual sirve. Por lo que habiendo tantos intereses de por medio: El Modelo Médico Hegemónico, sigue como tal siendo parte de nuestra vida, probablemente no mucho.

El trabajo médico no es solo una actividad científica, sino una actividad técnica saturada de procesos sociales, los cuales muchas veces se soslayan y solo se dará importancia a aquellos que pueden ser contenidos y llevados con la medicalización, frecuentemente cayendo en el abuso de los fármacos y con el beneplácito y usufructo para dicha industria.

La medicina científica ha aportado incontables beneficios a la humanidad, el modelo hegemónico ha sido una forma de imposición, que en un pasado funcionó, ahora, gracias a prácticas desleales, estas, la están desvirtuando y propicia que el paciente caiga en manos del empirismo o la automedicación, los cuales tienen grandes riesgos, ejemplos ya hay muchos y se seguirán haciendo presentes, eso, será otra historia.

El proceso salud-enfermedad idealmente debería ser basado en el paciente recordando el viejo aforismo: las enfermedades no existen, lo que hay son enfermos, el cual, dependiendo de factores psicológicos, sociales y biológicos, manifestará con determinado patrón sus dolencias o angustias. Tenemos que entender que los signos y síntomas es la ilusión creada por la actividad de algo que no se ve y van estar modulados por factores personales entre los que se cuentan componentes cognitivos (miedo, creencias, autoestima), bioquímicos (múltiples sustancias de nuestra fisiología) y sociales (soledad, pobreza, trabajo, familia, estrés, competencia, educación). El desequilibrio de dichos factores personales se dará por elementos desencadenantes de enfermedad como pueden ser microorganismos, toxinas, traumatismos, abusos o carencias.

El modelo de tratamiento centrado en el paciente constituye un puente entre la brecha de la medicina ortodoxa y la preventiva. Por lo tanto, el médico debe apoyar, explicar, motivar, comportarse con entusiasmo y el resultado benéfico podrá ser superior al 80%, optimizando el efecto de los fármacos o inclusive evitándolos. El médico debe prescindir de sentirse divinizado y abandonar actitudes de mal gusto como “Usted no tiene que saber de eso, obedezca simplemente mis instrucciones”

Cada vez más la medicina estará precedida por la tecnología, los avances diagnósticos y tecnológicos serán cada vez más espectaculares, pero es casi seguro que la medicina estará más deshumanizada. Por más tecnología que usemos, nada sustituirá al contacto físico y el buen diálogo que son herramientas básicas para que el paciente sienta que es comprendido y estimado por el médico y la institución tratante.

* Médico Pediatra. Represente APROLAM en Baja California

sicardi53@gmail.com

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