PROYECTOVINO

“La Poda”

Por Araceli Velázquez Córdoba
jueves, 15 de febrero de 2018 · 00:00
Cuando yo era niña disfrutaba muchísimo ir de visita a un rancho que tenía mi abuelo a las afueras de la ciudad, se llamaba “Tepetatitos”. A pesar de que no estaba tan lejos, el trayecto a mí me parecía un martirio eterno.

Pero al llegar todo cambiaba. Ver a mi abuelo con una vestimenta muy diferente a la que usaba en la ciudad, convivir con mis hermanos y primos, respirar los olores del campo, ver el cielo tan azul, los árboles frondosos, hacían que el “martirio” del trayecto desapareciera.

Mi momento favorito era cuando me sentaba con mi abuelo a la sombra de un enorme árbol y que me contara historias y me explicara cosas.

Un día, al llegar al rancho vi desde lejos que el árbol estaba pelón y que los trabajadores lo estaban dejando aún más. Corrí a buscar a mi abuelo para avisarle que estaban destruyendo nuestro árbol. Al ver mi preocupación, sonrió, me tomó de la mano y me llevó hasta el árbol para explicarme la importancia de la poda. Tanto en las plantas, los árboles y la vida. Lo hizo de tal manera, que convirtió mi angustia y susto, en conocimiento.

Como les platiqué en otra nota, el trabajo en la industria vinícola no para nunca, a pesar de que sólo celebramos cuando es vendimia y tenemos la uva lista, o cuando ya se tiene la botella lista, durante todo el año se siguen diferentes pasos, no importa la época del año, siempre hay algo que hacer. Por ejemplo en estos días, en la mayoría de los viñedos se está realizando el proceso de poda, es un proceso sumamente importante en el ciclo anual de la elaboración del vino.

La vid en su estado natural es una liana trepadora cuyas ramas, llamados sarmientos, pueden alcanzar hasta 30 metros de longitud. Sólo prosperan las yemas que son como botones escamosos en donde se empezarán a dar las hojas, que están situadas en los extremos del tronco. (Las yemas situadas más cerca del tronco no brotan). La producción de frutos no guarda proporción con el desarrollo frondoso de la vid. Si bien produce numerosos racimos, las uvas tienen un tamaño reducido y maduran difícilmente, por lo que su calidad es muy deficiente. El objetivo de la poda consiste en reducir el número y la longitud de los sarmientos para que la vid produzca menos racimos, pero de más grosor y más calidad.

La decisión del viticultor del momento de realizarla, será fundamental en el resultado de la siguiente cosecha y hay muchos factores que se toman en cuenta. El clima, tipo de uva, edad de la planta, etc. Por lo general se realiza cuando la planta está en reposo, entre la caída de hojas y el nuevo brote. En otros países productores de vino, como los europeos o del hemisferio sur, donde el cambio de estaciones es mucho más marcado, es más fácil identificar el inicio de los fríos y reposo de la planta. Pero los climas tropicales como el nuestro, lo hacen más complicado. Entonces el momento preciso de realizar la poda, significa un reto y riesgo mayor. Cuando empecé a disfrutar, a vivir, y sobre todo sentir el mundo del vino, me explicaron este proceso. Y fue una regresión a mi niñez. A aquel día cuando mi abuelo me explicó que tanto en las plantas, los árboles, las amistades, las relaciones y la vida, tenemos que identificar el momento justo en que debemos podar lo que, aunque nos guste, ya no sirve o puede mejorar para darle una nueva dirección, tener control y alargar y mantener la calidad del resultado por mucho más tiempo.

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