ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

Pintura rupestre y rituales de iniciación en BC

Por Arqlga. Enah Fonseca Ibarra*
jueves, 29 de marzo de 2018 · 00:00

El Instituto Nacional de Antropología e Historia en Baja California (CINAH-BC) ha registrado hasta la fecha 1,525 monumentos arqueológicos, de los cuáles 269 son sitios con manifestaciones gráfico-rupestres: 177 presentan motivos pintados, 66 tienen petrograbados y 26 contienen pinturas y grabados.

Se cree que este tipo de sitios arqueológicos pudieron haber sido espacios donde se llevaron a cabo rituales de transición entre la infancia y la vida adulta de los cazadores-recolectores-pescadores que habitaron la península de Baja California hace cientos de años.

Algunas fuentes etnográficas que describen las costumbres de grupos Luiseño y Cupeño, localizados en el sur de California, mencionan que los rituales de iniciación femeninos culminaban con una carrera hacia una roca donde las jovencitas pintaban diseños rojos en forma de zigzag, triángulos o diamantes.

Por otro lado, entre los Kumiai, que se asentaron en la región noroeste de nuestra entidad, se ha documentado que durante los rituales de iniciación masculinos, los jóvenes participaban en una carrera y que el primero que llegaba a una roca debía realizar una pintura en color rojo y negro. La ceremonia comenzaba con el consumo de toloache (Datura meteloides) y dado que éste estaba prohibido para las mujeres, se ha considerado que la pintura rupestre en esta región podía estar relacionada con rituales de iniciación masculina.

En el caso de las mujeres los rituales aseguraban que las niñas tuvieran buena salud y buenos bebés y en los rituales masculinos se buscaba que los niños se convirtieran en buenos hombres. En ambos casos las ceremonias se llevaban a cabo en lugares especiales.

Si entendemos el ritual como una serie de comportamientos acordes a un protocolo específico, significaría que no todos los rituales son necesariamente religiosos y que puede referirse a la realización de secuencias más o menos invariables de actos y expresiones formales de tipo militar, político o secular.

Desde esta perspectiva, los lugares rituales se separan del mundo cotidiano y aun cuando esa separación puede no ser grande, es probable que haya entre ellos una frontera y “cruzarla es un acto notorio”, no siempre posible para todos y que exige una conducta específica.

Tal vez no contemos con evidencia para asegurar que la pintura rupestre sea producto de rituales de iniciación, de hecho nos inclinamos por la idea de que fuese sólo un tipo de las diferentes ceremonias realizadas, pero sí podemos afirmar que eran espacios rituales.

La repetición de signos dentro de un área geográfica-cultural determinada (estilo) y la sobreposición de éstos en los paneles sugiere que los afloramientos y resguardos rocosos con pintura rupestre en Baja California fueron espacios rituales, independientemente de su distancia física con los espacios ordinarios, porque tal vez pintar era el acto que tenía más relevancia, incluso que las pinturas mismas.

¿Conoces algún sitio con pintura rupestre en Baja California? ¿Has visitado El Vallecito? Te invitamos a conocer estas manifestaciones gráficas que dan cuenta de otro aspecto de la vida de los habitantes de esta región.

* Investigadora del Inah-BC

montsenah@yahoo.com.mx

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