DE NIÑOS Y OTROS ENREDOS

Rinitis ¿alergia, infección o qué más?

Por Dr. Enrique Sicardi Aragón*
jueves, 29 de marzo de 2018 · 00:00

La respiración es una de las funciones vitales del organismo y probablemente la única que en forma voluntaria podemos modificar, resultando paradójico que un alto porcentaje de las personas no respira en forma eficiente por múltiples razones, baste como ejemplo condiciones de estrés; situación donde respirando en forma adecuada, puede liberarnos de unos momentos de desasosiego.

La nariz es la puerta de entrada del árbol respiratorio y si esta se obstruye, se enferma, se irrita o no se asea en forma adecuada, eso, podría ser el inicio de un proceso patológico, no solo respiratorio sino inclusive a otros órganos o sistemas.

Hace unos días la Gaceta de la UNAM incluye en su boletín semanal una alerta destacando que la rinitis en su variedad alérgica, tiene una prevalencia mundial del 30 a 40% de la población y que para la CdMx, hasta el 42.6% de la población, la puede padecer. Por su parte, el presidente del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia, en la misma gaceta, refiere que puede comenzar a cualquier edad; hay quienes la presentan entre los dos y 10 años, otros durante la adolescencia, incluso, detectada en adultos arriba de 40 o 50 años que nunca antes la habían tenido y hoy la padecen.

Me atrevo a pensar que no hay un estudio sobre la prevalencia de la “rinitis alérgica” en nuestro entorno, pero si preguntamos a médicos o cualquier otra persona, seguro nos responderán que es una situación sumamente frecuente.

La nariz es un sofisticado aparato de importantes funciones, entre lo que destaca el ser un muy sensible termohigrómetro (barómetro) que como su nombre lo indica, detecta cambios en humedad y temperatura, y por consiguiente, dará respuestas motoras en relación a los cambios que detecte, manifestando síntomas como: estornudos, mucosidad o congestión. Es por todos conocido que la situación climática de nuestra ciudad no es nada estable, y si le sumamos: humos, pólenes, alergias alimentarias (entre las que destaca la leche de vaca) y lo aderezamos con higiene ciudadana y domiciliaria deficiente, tendremos respuesta nasal abrumada con uno y mil síntomas y con alta posibilidad de infecciones. La persistencia de los agresores a la nariz, perpetuará los síntomas, llevando al paciente a lo crónico y complicado.

Los grupos más vulnerables, son los extremos de la vida, con especial preocupación son los infantes, ya que su innata inmadurez inmunológica los hace más proclives a ser afectados por todos esos agresores, muchos de ellos voluntarios (guardería, ausencia de leche materna, tabaquismo, etc).

Efectivamente, la Rinitis Alérgica es muy prevalente en todo el mundo y me atrevo a pensar que dicha tendencia continuará un camino ascendente, puesto que los cambios climáticos continuarán, los malos hábitos, las inadecuadas condiciones habitacionales y ciudadanas (basura, drenaje, etc.), difícilmente cambiarán en forma eficiente.

El mercado farmacéutico (alópata, homeópata, herbolaria, milagro) está abarrotado de una amplia gama de diversos productos, en lo personal, de limitada efectividad y no muy carentes efectos adversos y siempre habrá algo nuevo o un ente milagroso que hable de ser el depositario de “la verdad absoluta”, lo único absoluto es la prevención, la limitación del daño, los cuidados generales y el sentido común, fórmula que comúnmente no se da, no se vende, no se administra en cucharadas ni inyecciones.

Lo que empieza desde los primeros días de nacido con mínimos síntomas nasales o gripales y en los cuales no le damos los cuidados necesarios, no hacemos caso a los otros factores agresores que pueden prolongar los síntomas y queremos apaciguar la cascada sintomática con productos de fácil aplicación, pero de dudosa acción, seguro tendremos niños enfermizos que brincan de un consultorio a otro y que tarde que temprano evolucionará a sinusitis, otitis, bronquitis, asma, etc.

Señores, si su niño nació por cesárea, toma poca o nula leche materna, acude a guardería y tiene muchos otros factores, será un niño que comúnmente se preguntarán ¿Por qué no se alivia? Ustedes tienen la respuesta y probablemente la solución, la cual muchas veces no se quiere o no se puede tomar.

* Médico Pediatra. Represente APROLAM en Baja California

sicardi53@gmail.com

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