DESDE EL VIGÍA

El problema son las soluciones

Por Editorial El Vigía
sábado, 31 de marzo de 2018 · 00:00

No existe una única forma de solucionar todos los problemas de México y eso es muy bueno. Eso significa que nadie te puede prometer que, en seis años, acabarán todos tus problemas.

Así lo sostiene Lorenzo León Robles, alumno de séptimo semestre de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, quien apunta que nadie tiene completa razón o puede excluir las opiniones de los demás. “Todos tenemos derecho a participar. Lo que tenemos que reformar son nuestras expectativas de estas soluciones: de fracaso, de tiempo y de alcance.

De fracaso, porque siempre pueden fallar. Aunque todas las voces sean escuchadas y todos estuvieran de acuerdo, tenemos que estar preparados para el fracaso. No hay una varita mágica para solucionarlo todo; los políticos tienen que dejar de prometer el santo grial cada elección y los electores no pueden pedir cambios de estrategia cada vez que fracasen. Necesitamos expectativas electorales realistas, rendición de cuentas continua y programas sociales que se preparen para un eventual fracaso. Si fallas, intenta de nuevo.

De tiempo, porque no podemos esperar ver cambios sin trabajar por ellos primero. Ningún político puede mentir diciendo que cambiando las leyes o aumentando la inversión cambiará en su mandato cualquier problema. Si queremos más profesionistas tenemos que invertir en una educación para un futuro que tal vez jamás veremos. Nuestras escalas de tiempo deben prever los próximos 50 años. El cambio tarda.

De alcance, porque las soluciones son complejas y no hay un solo remedio. El crecimiento económico o un programa social tal vez ayuden a unos cuantos, pero no resolverán la desigualdad o la injusticia. Para eso, se necesitan muchos proyectos integrales. Diferentes acercamientos, sistemas y personas que juntos ataquen las fallas que queremos cambiar. Tener varias medidas permite más flexibilidad y mayor alcance que invertirlo todo en una sola solución errada. Dos cabezas son mejor que una”.

El también asistente de investigación en el CIDE en la rama de psicología política, afirma que no es suficiente enmendar las carencias actuales, hay que pedir un futuro completo. Cada día hay que soñar diferente, soñar más y trabajar para lograrlo.

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