DE NIÑOS Y OTROS ENREDOS

Ingesta de sal en los niños

Por Dr. Enrique Sicardi Aragón*
jueves, 8 de marzo de 2018 · 00:00
La historia de la sal no está bien documentada, es probable que desde el neolítico se usara y desde entonces se ha considerado como la única roca comestible por el hombre. Este, al igual que otros animales, lamían algunas rocas para obtener la sal, siendo el sodio un elemento necesario, en especial en los pueblos sedentarios donde la base de la alimentación era la recolección de frutos y hortalizas, así mismo se usó con fines de conservación de alimentos.

Actualmente la sal es un ingrediente de lo más común, sobretodo en alimentos procesados. Desde el S-XX su ingesta se controla, principalmente en la población de adultos hipertensos y se ha yodado a fin de evitar el hipotiroidismo.

La recomendación diaria de su ingesta para adultos sanos es de 1,500 a 2,300 mg por día y para los niños, dependiendo de su edad, entre 1,900 y 2,300 mg al día.

En un estudio reciente, investigadores del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., demostraron que casi un 90 % de los niños estadounidenses consumen una cantidad mayor de sal de la recomendada para su edad, lo que los pone en riesgo de enfermedad cardiaca en un momento posterior de su vida; dichos hallazgos se publicaron en The Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics.

Es muy fácil distinguir cuáles son las principales fuentes de ingesta de sal como el pan, la pizza, los fiambres, los refrigerios procesados y las sopas ricos en sodio entre muchos otros, sin contar con el consabido extra proporcionado con el salero. Independientemente de la edad, la raza y el sexo, el adulto consume más sodio que el que se recomienda para una dieta saludable y su ingesta excesiva es muy preocupante, en especial, en las más tiernas edades.

Los investigadores norteamericanos analizaron datos de 2011-2012 de más de 2,100 niños de 6 a 18 años de edad de todo el país. La ingesta promedio de sal de los niños fue de 3,256 a 3,565 mg al día, sin incluir la sal de mesa. En México, no tenemos datos recientes del consumo de sal entre nuestros niños, lo que sí sabemos es que el consumo de productos ricos en sal entre los que se cuentan toda esa bola de polvitos ácidos y chilosos, churros locos, micheladas, etcétera y una muy basta cantidad de consumo popular, sin contar la gran carga de alimentos procesados, son riquísimos en sal, lo que nos hace suponer que nuestros niños están en ese gran riesgo.

Desde el punto de vista clínico, no es nada raro ver pre y adolescentes con cifras elevadas de presión arterial y si aunado a ello (común) cursan con sobrepeso u obesidad, el riesgo para padecer unos años después de problemas cardiocirculatorios, es muy alto.

Reducir el “consumo innecesario de sal” se considera como una estrategia clave de salud pública para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en todo el mundo, esto, fácil no es, ya que difícilmente los productores darán marcha atrás en sus estrategias comerciales con las cuales han logrado hacer adictos a sus productos a un gran porcentaje poblacional, en especial en los más jóvenes.

El trabajo principal es en la casa con los buenos hábitos alimentarios, consumir una dieta variada, natural y lo más fresca posible. Del salero, podemos olvidarnos y los requerimientos de sodio serán dados por la diversidad de los alimentos. El consumo de productos procesados casi imposible evitarlos; el leer la información nutrimental de las etiquetas nos puede ayudar a elegir las de menor carga de sodio.

La ingesta variada de frutas, verduras, agua fresca y natural, alimentos sin o mínimamente procesados y productos propios de la región, es una de las mejores estrategias alimentarias a fin de evitar el alto consumo de sal, conservadores y muchos otros productos no buenos para la salud. Somos lo que comemos.

* Médico Pediatra. Represente APROLAM en Baja California

sicardi53@gmail.com

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