CRÍTICA DE LA RAZÓN CÍNICA

Adiós a Saúl Ibargoyen, poeta de pan y rosas (1930-2019)

Por Rael Salvador
viernes, 11 de enero de 2019 · 00:00

Recuerdo la vigencia del día, la tersa precisión de los astros y la voz militante de Carlos Mongar leyendo la correspondencia que mantenía con el inestimable poeta Saúl Ibargoyen, emblema de la poesía contestataria y maestro de varias generaciones de escritores afincados en el Norte.

La vecindad de la muerte se estrecha y hoy la noticia negra hace su arribo: “Lamentamos informar que ha fallecido el poeta uruguayo Saúl Ibargoyen, quien radicaba en nuestro país desde 1976. Descanse en paz”.

La evidencia de un tiempo contra la violencia hurga en mis archivos personales hasta dar con la “Baja Estirpe” (No.1 / Nueva época / Septiembre de 1993), revista cultural de finales de los 80 y principios de los 90, internacionalmente ensenadense, de la cual era director y que, desde su plataforma independiente y arrojo contracultural, reflejó intereses literarios y preocupaciones políticas, .

En ese número, una elegante edición en papel estraza -impreso en tinta ciruela-, realicé una justa reseña del libro “Basura y otros poemas” de Saúl Ibargoyen, quien mantenía su presencia en Baja California ofreciendo el magisterio de sus talleres literarios y evocando las maravillas del mundo a partir de sus poemas y cuentos.

La reseña crítica mantiene el tono implacable y las debilidades de toda pretensión. No importa. La permanencia está vinculado a lo escrito a partir del atrevimiento y no únicamente a través de la certidumbre. Sirvan de homenaje estas palabras en el tiempo:

«En el curso de los últimos meses, tras realizar un recuento de gustos, influencias, caprichos y desacuerdos, en lo que se refiere a arte de titular adecuadamente la obra poética (…), he podido concretar que el título más elegante y violentamente exquisito que se ha visto impreso en un libro de poesía -además de ser endiabladamente envidiable- es el elegido por Saúl Ibargoyen para darnos a conocer su más reciente faena poética: “Basura...”».

»¿Y por qué precisamente “Basura”? El autor se pregunta preguntándonos. Para decirnos a continuación: “Tal vez sea una cuestión de oscuras exigencias; tal vez la necesidad -al cabo de un exilio mexicano (1976-1978), un regreso uruguayo (1984-1990) y el actual regreso a México- de esclarecer hasta el hueso no sólo temas, situaciones, hallazgos, viajes, ánimos, desencuentros, frustraciones, infancias y desmemorias, sino el inevitable proyecto, íntimo y multitudinario, que suele llamarse destino”. Sí… Las elaboraciones de Saúl Ibargoyen lindan con el refinamiento “Gramsci” de un filme de Pasolini: ventanas acuosas que basan su estallamiento en la seguridad de sus múltiples filos; dados que se baten en la boca y se escupen como dientes de augurio y prolongación.

»“Basura y más poemas” contiene el suntuoso gusto de un sabroso y prolongado trago de café frío. No vacilo en comprender la visión que recicle el lenguaje, con oportunidad y sin tapujos, en cada uno de sus momentos clímax, para hacer indisoluble la posición absorbente del lector (en lo previo -nos dice Ibargoyen- siempre hay, al menos, uno) y la carga, cotidiana y poética, que el autor nos devela con vivacidad de gánster… Con el ritmo quebrantado por la sencillez maniaca de su andar, calle abajo, cuarto adentro, declara: “Basura es el nombre de las palabras que arrastro”. Sentado en la banqueta -como quien sabe sentarse en un banquete sin parecer Miller de Kaufman, príncipe mendigo o poeta sindicalizado-, Saúl, con sudor a ron y entusiasmo, contempla la revelación de la imagen de su Unicornio Personal: “Hubo una princesa en sus grupas voladoras /Fue la misma niña de bragas mugrosas / invocadora de sueños iniciales / que tal vez desde nuestra calle / se lanzó de un brinco / a los hondanales de la putería”.

»“Basura y más poemas” (…) editado en agosto de 1991 por la Universidad Autónoma del Estado de México, en la colección la Abeja y la Colmena/30, se compone de 39 poemas (I, Basura; II, Algo de amor), una breve introducción al lector y ninguna lámina… La misteriosa portada es de Roberto Fabelo. “Basura…” es un poemario que nos invita a descubrirnos como milagro en el estómago del monstruo, “porque la mugre, el hedor, los ripios metabolizados en especial en las sociedades cada día más marginadas y empobrecidas, simbolizan asimismo la intoxicación espiritual a la que estamos sometidos”».

Descanse en paz Saúl Ibargoyen, poeta de pan y rosas.

raelart@hotmail.com

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