AJEDREZ PÚBLICO

El diluvio que viene

Por Alfonso Torres Chávez
sábado, 12 de enero de 2019 · 00:00

Ordeñar ductos ya se convirtió en deporte nacional. En todo el país estas bandas que vacían los ductos de Pemex están perfectamente organizadas, llegando al extremo de enfrentar a la policía.

Evidentemente esto tiene varias aristas: en primer término el desabasto de combustible en todo el país que forma largas filas de usuarios para que al final les digan que no hay combustible. En todo el país hay graves problemas de desabasto, pero además esta conducta es considerada como delito grave.

Ordeñar los ductos de Pemex no beneficia a nadie: encarece el combustible, provoca desabasto y además eventualmente los enfrentamientos con la policía federal llevan a estos sujetos a la cárcel.

La penetración de los ductos además de provocar desabasto provoca graves accidentes porque la gasolina no deja de ser un elemento flamable y lo mismo sucede con el diésel.

Los huachicoleros son originalmente personas que se dedicaban al robo de fruta arrancando los frutos directamente del árbol.

Las perforaciones que estas bandas realizan a los ductos de Pemex provocan grandes crisis en el abasto de gasolina.

El aumento del precio también tiene relación directa con el huachicoleo.

Los puntos principales de venta ilegal de combustible están en los estados de: Puebla, Hidalgo, Oaxaca, Guanajuato, Veracruz y Tamaulipas.

Aunque es considerado como un delito grave, el huachicoleo no ha provocado ninguna sentencia condenatoria.

El precio de la gasolina oscila entre los 8 y los 10 pesos y la gasolina que más se vende es la gasolina magna.

La cadena británica BBC publicó en su sitio de internet que las bandas de huachicoleros son el nuevo rostro del crimen organizado que deberá enfrentar el gobierno del señor López Obrador, por lo que resta de su administración.

El negocio es tan redituable que es un problema que circunda todo el territorio nacional.

Y aunque el robo de combustible es un delito grave, goza de la mayor impunidad.

En México delitos como la piratería o el robo de combustible son cometidos a la vista de quien quiera verlos.

Y no importa que ambos sean tipificados en el código penal federal.

Lo que debería preocupar al gobierno actual sin importar los colores del partido en el poder es sostener toda una política de prevención que sencillamente no existe porque en México, los proyectos de prevención del delito son sexenales.

Y al final veremos nuevamente la piedra de Sísifo caer por el precipicio para empezar otra vez.

alfonsotorr@gmail.com

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