DÍA DEL SEÑOR

Solemnidad del Bautismo del Señor Ciclo “B”

Por Padre Carlos Poma
sábado, 12 de enero de 2019 · 00:00

“Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero El los bautizará con el Espíritu Santo” Mc 1, 7-11

Hoy celebramos el Bautismo del Señor. Jesús se acerca al río Jordán para ser bautizado por Juan, se pone en la fila como todos. Jesús, el Hijo de Dios, que se hizo semejante a nosotros en todo, menos en el pecado, se acerca también a la ribera del Jordán, como cualquier otro de los que se estaban convirtiendo, a pedirle a Juan, su primo y su precursor, que le bautizara.

Juan venía predicando insistentemente que detrás de él vendría: “uno que es más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias”, se queda impresionado de la petición del Señor. Jesucristo se humilla hasta pasar por pecador, hasta parecer culpable, pidiendo a San Juan el Bautismo de conversión.

Nos dice el Evangelio que “al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que descendía sobre El en forma de paloma y se oyó una voz desde el cielo”, la voz del Padre que lo identificaba como su Hijo, el Dios-Hombre.

Es así como en este bellísimo pasaje de la vida del Señor y de su Precursor, no sólo vemos la revelación de Jesucristo, como Hijo de Dios, sino también la revelación de las Tres Divinas Personas de la Santísima Trinidad.

Además, San Juan Bautista escuchó la voz de Dios Padre que revelaba quién era Jesucristo: “Este es mi Hijo amado”. En este pasaje del Evangelio vemos a la Santísima Trinidad en pleno: el Padre que habla, el Hijo hecho Hombre que sale del agua bautizado y el Espíritu Santo que aleteando cual paloma se posa sobre Jesús.

Pensar en el Bautismo de Jesucristo, el Dios-hecho-hombre, nos debe llenar de gran humildad: si todo un Dios se humilla hasta pedir el Bautismo de conversión que San Juan Bautista impartía a los pecadores convertidos.

El Bautismo que nosotros hemos recibido es mucho más que el bautismo de San Juan Bautista en el Jordán. Sin embargo, el Bautismo de Jesús nos recuerda nuestro Bautismo. Jesús es Dios. Jesús no necesitaba ser bautizado. Pero con su Cuerpo, con su Divinidad, en su Bautismo en el Jordán, Jesús bendijo todas las aguas para que tuvieran el poder de conferir la gracia en el Sacramento del Bautismo.

Recordar el Bautismo del Dios-Hombre es recordar nuestro bautismo. Pero también recordar la necesidad que tenemos de conversión, de cambiar de vida, para asemejarnos cada vez más a Jesucristo. Es recordar la necesidad que tenemos de purificar nuestras almas en las aguas del arrepentimiento y de la confesión de nuestros pecados. Así podemos mantener limpia la vestidura blanca de nuestro bautismo y mantener encendida la luz que recibimos ese día.

La fiesta del Bautismo de Cristo es, una buena ocasión para recordar lo que significa sacramento que nosotros un día recibimos, las exigencias que comporta, las promesas y las realidades que nos ha otorgado. El Bautismo es de donde arranca nuestra vida espiritual, donde se fundamenta y empieza nuestra filiación divina, donde se nos capacita para dar culto a Dios en Espíritu y en verdad.

Que el recuerdo de nuestro Bautismo, nos haga cada día mejores cristianos, y que Dios los acompañe, proteja y bendiga siempre.

cpomah@yahoo.com

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