LA COMEDIA POLÍTICA

Piedra, fraude o tijera

Por Dan T.
viernes, 15 de noviembre de 2019 · 00:00

El problema de tener a Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos se explica claramente con la fábula de la tortuga en el poste: si vas caminando un día por la calle y en lo más alto de un poste ves a una tortuga, ¿qué piensas?

Lo primero es que no entiendes cómo diablos llegó ahí. Luego no puedes creer que esté ahí. En tercer lugar, reflexionas y te das cuenta que no pudo haber subido hasta allá por sí sola. Acto seguido te convences que no debería estar ahí. Y por último te das cuenta de que la tortuga no va a ser nada útil estando ahí y, sí, en cambio resulta hasta peligroso que esté en ese lugar.

El problema en todo esto es que a la tortuga sí la podemos bajar, pero a Rosario Piedra va a estar en chino sacarla de la CNDH pues fue impuesta para ocupar el cargo por ¡9 años! Para cuando la señora deje el hueso es probable que el Cruz Azul siga sin ser campeón. Al menos ella, a diferencia de todos los demás mexicanos, no tendrá que preocuparse por el desempleo.

Lo más grave de su nombramiento es que es una persona que no está preparada para el cargo, no es experta en la materia aunque haya sido activista, no sabe nada de investigar crímenes y, lo peor, no tiene ni tantita independencia del gobierno.Cuando los defensores de los derechos humanos tienen que ser personajes autónomas e independientes del gobierno, así es aquí y en China. (Bueno, en China no, porque allá ni derechos humanos hay).

Pero resulta que Rosario Piedra está muy lejos de ser independiente, en realidad es una de las más aguerridas seguidoras de Andrés Manuel López Obrador. Es su fans. De hecho, el año pasado fue candidata a diputada por Morena y, por supuesto, perdió la elección. Con esos antecedentes, ¿alguien realmente le cree que tendrá el valor y la decencia de investigar al gobierno y recriminarle cuando viole los derechos humanos? ¡Por supuesto que no! Ya parece que tú le vas a decir a tu pareja que su hermano es un mantenido, bueno para nada y que se hace el mártir para no trabajar (¡ups!, ¿lo dije o lo pensé?).

En fin, el hecho es que nadie cree ni tantito que Rosario Piedra vaya a hacer un buen papel como defensora de los derechos humanos, más bien todo parece indicar que terminará convirtiendo la CNDH en la CNDALCA: la Comisión Nacional de Defensa del Amado Líder Cabecita de Algodón. Ojalá me equivoque, pero soy Piscis, así que nunca me equivoco.

El miedo no anda en Trump
Bueno, en realidad Donald Trump sí tiene mucho, pero mucho miedo. El presidente de Estados Unidos está más nervioso que Carlos Romero Deschamps en una tienda de Rolex. Y no es para menos pues ayer empezaron las audiencias para llevarlo a juicio político, en las que diversas autoridades están balconeando cómo Trump ha usado la Presidencia para beneficio personal. (“¿Y eso qué tiene de malo?”, pregunta Enrique Peña).

Tan preocupado anda Trump que en un solo día, el miércoles, se aventó ¡48 mensajes en Twitter! Todos por supuesto para decir que está tranquilo y que no hizo nada malo. ¡Pobrecito! Me da la impresión que se está volviendo cada día más loco: a ver si no termina dando conferencias mañaneras en la Casa Blanca.
 

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