LA BRÚJULA

Fenómeno de la comunicación

Por Heberto J. Peterson Legrand
lunes, 11 de febrero de 2019 · 00:00

Escuchaba el otro día un programa televisivo donde participaban en una mesa redonda tres periodistas y un conductor: Uno de la Jornada, una dama muy inteligente cuyo medio no recuerdo y otro de la revista Proceso.

El tema eran las “Las Mañaneras” del presidente López Obrador y los periodistas eran gente experimentada con bastantes tablas y por lo tanto sus análisis para mi gusto muy interesantes.

La periodista distinguía entre el formato que lleva López Obrador que es prácticamente dirigido por él. Lo ve cómo un hombre que habla pausado midiendo el impacto de todas y cada una de sus palabras, pero que no sabe cuánto tiempo podrá llevarlo a cabo y por otro lado dijo que en Alemania existe una agrupación de periodistas y que son ellos quienes llaman a los funcionarios de gobierno para entrevistarlos: Hoy puede ser el director de economía, en la siguiente reunión el secretario de Relaciones Exteriores, después el de Vivienda, etcétera.

Volviendo a las “Mañaneras” de AMLO, él siempre está allí y él mismo abre una sesión de preguntas y respuestas, y cuando detecta a algún periodista incisivo tiende a ya no darle la palabra, conoce a casi todos y así con el dedo va señalando a quien puede preguntarle.

En algunas ocasiones en que sus funcionarios han participado los ha habido que han dejado claro su falta de conocimiento o incapacidad y él parado detrás con su rostro hace muecas y después los corrige y los hace quedar mal. Hubo quien dijo que tenía la facilidad de darse a entender, que era muy pedagógico. Otro de los periodistas participantes dijo que se debía siempre tener mucho cuidado de mandar siempre a un reportero que conozca bien las fuentes, sea experimentado ya que si se manda un novato lo único que va a hacer es convertirse en un sujeto que sólo transcribe lo que allí se dice y no tiene capacidad para formular preguntas de interés público y trascendentes.

Otro periodista era de la idea de que además de hacer lo antes expuesto era necesario tener un reportero experimentado que anduviera con el presidente para darle puntual y veraz seguimiento al desempeño del primer mandatario.

También lo calificaron, sobre todo el de Proceso, como un fenómeno de la comunicación ya que había superado los patrones normales con los comunicadores.

Y que ello los obligaba a entender y aprender su estilo de comunicación para poder interactuar mejor.

Para mí la comunicación es entre dos o más personas y siempre debe prevalecer la buena voluntad de no querer manipular al otro u otros.

El estilo que se usa en Alemania me gusta más porque para mí queda claro que los funcionarios que son citados para las entrevistas son indudablemente personas muy capaces, que dominan su materia, se sienten más libres y además el proceso se me hace mucho más democrático.

En nuestro país durante muchas administraciones a los gobernantes se les endiosaba, se les echaba mucho incienso y el pueblo no estaba pudiendo ejercer su derecho a la verdad y ello no es posible en un régimen democrático, por eso un presidente no debe querer controlar todo el quehacer político y sí saber delegar para ser más eficiente.

¿Estaremos caminando hacia un régimen más democrático donde comencemos a vivir dentro del marco de un Estado de Derecho, dónde el Presidente sea el primero en respetar las leyes? O podríamos llamar al presente gobierno como “El Gobierno carnal” y así allanar el camino?


 

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