LA COMEDIA POLÍTICA

Y si vivo 100 años

Por Dan T.
martes, 12 de febrero de 2019 · 00:00
¿Te has fijado que los políticos viven en un mundo aparte? Aunque parece que son como nosotros, como tú y como que somos guapos, los políticos mexicanos viven en un universo paralelo en el que las cosas son muy distintas.

Por ejemplo, el dinero. Mientras tú y yo nos levantamos a chingarle (perdón por mi francés) todos los días para llegar más o menos vivos a la quincena, los políticos, hombres y mujeres, del partido que sean, no trabajan por dinero. No conozco uno solo en toda mi vida de reportero que haya dicho: “Pues sí, la verdad es que me volví a diputado porque deja buena lana y quiero que mis hijos vivan muy bien y tengan mejores oportunidades que yo”.

Vaya, cualquiera que lo oiga hablar pensaría que nuestros políticos son una especie de santos, de monjes franciscanos consagrados al procurar el bien del prójimo olvidándose por completo de sí mismos. Clarito los oigo decir: “Estar en esta posición (presidente, diputado, senador, alcalde, director de bacheo, encargado de parques y jardines, peluquero presidencial) es un honor, pues me permite cumplir mi sueño de hacer de México un país mejor y por eso honraré cada día la confianza que depositaron en mí todos los mexicanos”. Y lo dicen como si los estuviera grabando la cámara de History Channel o, de menos, como si los estuvieran incluyendo en los libros de texto para sexto de primaria.

Lo extraño es que no les importa dinero, pero terminan siendo ricos y algunos, inclusive, hasta van a dar a la cárcel por transas. ¡Qué raro! Pero ahí no acaba el mundo rato de los políticos, pues también las matemáticas son distintas para ellos.

Mientras tú y yo batallamos para aprendernos las tablas de multiplicar (especialmente la del maldito 8), nuestro amado líder, genio de la comedia, gurú de la aeronáutica y apóstol de la locomotora, nos sorprendió el otro día con un descubrimiento portentoso: López Obrador descubrió el menos cero. ¿Y qué fregados es eso? Pues es un cero que, por los muy tabasqueños deseos del Presidente, está abajo, mucho más abajo, del cero que todos conocemos.

Si tú creías que cuando te asomabas a tu cuenta en el cajero automático no había nada peor que $0.00, resulta que sí lo hay: el menos cero. Si ya de por sí es difícil andar por el día 8 de la quincena y tener cero pesos, imagínate el horror del menos cero.

Y eso nos lleva a Olga Sánchez Cordero y sus matemáticas mágicas. Resulta que a la secretaria de Gobernación se le olvidó declarar que tiene un departamentito de interés social en la ciudad texana de Houston. Es un cuartito de azotea de solamente medio millón de dólares; a cualquiera se le olvida que tiene esa cochinada.

Y cuando le preguntaron a la funcionaria quién pompó, dijo que ella y su esposo lo compararon ¡¡¡con 100 años de trabajo!!! Cuando escuché eso, lo primero que pensé: “Pues qué bien conservada está para tener más de 100 años; yo sólo le calculaba 95”.

Pero luego ella misma aclaró: “Son 100 años, porque mi marido ha trabajado 50 años y yo he trabajado otros 50 años”. Ah, no, pos’ sí: 50 más 50, sin duda son 100. Y si le sumamos lo que trabajaron sus papás y sus abuelos, el pinche departamento salió carísimo, ¡como en mil años de trabajo! Habrá que esperar ahora 100 años para encontrar un mexicano que le crea.

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