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Whataboutismo a la mexicana

Por Jorge A. Meléndez
martes, 12 de febrero de 2019 · 00:00
“No hay problema, sobra energía eléctrica. Me causan risa (los posibles apagones), con todo respeto para estos corruptos, tecnócratas neoliberales”.

Así es como Andrés Manuel respondió a cuestionamientos sobre la cancelación de las subastas para líneas de transmisión y plantas de generación de electricidad. Utiliza una técnica favorita del populista.

En inglés se le conoce como “whataboutism” y no es otra cosa que desviar la atención a otro tema para evitar discutir con argumentos.

¿Sabe a quién le encanta? Al Sr. Naranja. Vea en nuestros sitios un simpático video de cómo la utiliza Donaldo. Curiosamente, el “whataboutismo” fue inventado en la URSS.

“El whataboutismo, sobre todo dirigido a Estados Unidos (EU), fue tan común en la URSS y luego en Rusia que hasta generó los chistes de radio Armenia”, explica un artículo de NPR.

“Preguntan a radio Armenia: ¿cuánto le pagan a un ingeniero soviético? No sé, ¿pero sabes que en EU linchan a los negros?”.

¡Ja! Una divertida forma de cambiar de tema. La bronca es que para solucionar problemas hay que saber discutir. Y sobre todo en temas técnicos, pues el diablo (y la solución) está siempre en los detalles. Por ejemplo, Andrés le saca la vuelta en el tema energético a:

*Expertos sugieren un margen de reserva del 10% en la capacidad de las líneas de transmisión eléctrica. México ya ha caído a veces hasta a 6%, lo que SÍ nos expone a apagones.

*La clave para bajar tarifas eléctricas es subastar y construir más plantas eficientes. Así no se utilizan generadores caros. OJO, la tarifa de luz se obtiene promediando el costo de las plantas en operación.

*Respecto a la gasolina, en el mundo las pipas se usan para “la última milla”. Para entregas cortas en ciudades. Así una pipa hace 3-4 viajes a gasolineras al día. Si cargan muy lejos, su productividad se desploma. Ah, y aparte hay que construir más “llenaderas” en refinerías o puertos. Éstas son como gasolineras, pero para cargar pipas. Son caras y hacerlas lleva tiempo. Si AMLO no construye más, las pipas harán filas kilométricas y tardadas.

Estos son los detalles que se tendrían que analizar y discutir, pero el whataboutismo tropical nos expone a errores costosos.

¿Sabe qué es lo peor? El uso de esta técnica se está extendiendo. Cada vez la veo más en discusiones.

“Sí, pero los demás eran unos corruptos”, es algo muy común. Perfecto. Es cierto. Habría que castigarlos. Pero ese hecho no es excusa para hacer lo que sea.

Hay otras técnicas y falacias comunes, sobre todo entre los simpatizantes de AMLO:

1. No se puede estar peor. No aguanta un análisis. ¿Y por qué no? Según el libro “Falazmente ilógico”, esta falacia se llama “incredulidad personal”. Busca cerrar una discusión con un “Me parece imposible que...”.

2. Si no estás con Andrés, apoyas la corrupción. A esta falacia se le conoce como dilema falso o “Blanco y Negro”. Presentar sólo 2 opciones cuando hay muchas. “El que esté de acuerdo con que entren musulmanes apoya el terrorismo”. De otro maestro: ¡Trump!

3. Insultos y etiquetas. A esta falacia se le conoce como “ataque personal (ad hominem)”. Sacarle la vuelta al debate atacando algún aspecto personal del oponente que no tiene nada que ver con lo que se discute. Una técnica favorita de ya sabes quién.

Si se abusa del whataboutismo se incrementan los riesgos de:

1. Dejar de escuchar a los expertos.

2. Privilegiar caprichos del poderoso(a).
3. Ahuyentar a talentosos, que aborrecen la irracionalidad.

4. Generar grilla y lambisconería, enemigos de la innovación.

5. Dificultar rendir cuentas dado que nada ni nadie es confiable.

Una receta perfecta para cometer burradas en los negocios, la vida y, claro, en la política. Un camino directo al precipicio.

¿Cómo combatir este cáncer? Reconociendo sus síntomas y haciendo algo al respecto. ¿Alguien lo aplica? Dígaselo. ¿Lo utiliza un jefe o Tlatoani? Exhíbalo. Escriba, comente, no se quede callado.

Pero, sobre todo, no participando. Le propongo no convertirnos en propagadores de esta epidemia de nuestra era. ¿Se apunta?

Posdata. Triste la lucha irracional contra las tarifas bajas de Bartlett y AMLO. Los gasoductos se requieren para traer gas barato y las plantas privadas para tener luz barata. Si hay corrupción, castíguenla. Pero el objetivo final es luz barata, no que la CFE sea dueña de todo.

En pocas palabras…
“El whataboutismo es una parte sustancial de la retórica populista”.

Dmitry Dubrovsky, profesor universitario.

benchmark@reforma.com

Twitter: @jorgemelendez

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