POR SI LAS MOSCAS

El derecho a “turistear”

Por Laura Monzón
viernes, 1 de marzo de 2019 · 00:00

“El populismo quiere tanto a los pobres que los multiplica” dijo el abogado, periodista y escritor argentino Mariano Grondona. Por acá podríamos agregarle “y les paga las vacaciones”.

La frase burda sale a colación por la declaración más burda aún del secretario de Turismo, Miguel Torruco, quien anunció que, como parte del plan de Turismo 2019-2024, se llevará acabo el programa social “Sonrisas por México”, para garantizar que las personas de escasos recursos viajen gratis, a expensas de los que pagamos impuestos.

También está el plan “Disfruta México”, el cual, Según Torruco, es parte de la estrategia para fortalecer el mercado turístico nacional y fomentar los viajes en temporada baja, con precios accesibles.

Claro, porque los 60 millones de pobres podrán ahorrar una lanita de los 3 mil 121 pesitos mensuales que reciben, luego de tronarse los dedos para darle de comer a las bendiciones, pagar renta, luz, agua, gas, transporte, medicinas y ropa. Malnutridos, pero bien paseados (con perdón de los pobres).

Las estrategias turísticas chafas fueron presentadas por un Torruco henchido en orgullo, con un video peor de chafa, manipulador y proselitista, que ahuyentaría a cualquiera de los destinos mexicanos.

Para el ganso sabio y Torruco “el turismo debe ser un derecho de todos los mexicanos”, una medida para darle entretenimiento al pueblo que votará en las elecciones venideras. Tal vez, en un futuro, la Secretaría de Turismo podría cambiar su nombre a Ministerio de la Suprema Felicidad Social del Pueblo Sabio.

Para lograr los planes turísticos hubo recortes a los presupuestos destinados a universidades, ciencia, tecnología, cultura y medio ambiente, sin olvidar la suspensión de recursos a estancias infantiles y albergues para víctimas de la violencia, entre otras “medidas de austeridad” que el Gobierno está llevando a cabo.

Los que estamos en desacuerdo con el proyecto, no nos oponemos a que la gente de escasos recursos viaje y conozca, sino a que López Obrador y su séquito hagan todo al revés, a que gobiernen con los intestinos y no con la cabeza.

Es una majadería que, en este país, el derecho a “turistear” esté por encima de la estabilidad económica, el desarrollo, la infraestructura, el progreso tecnológico y científico, la educación superior, la protección al ambiente, el derecho de las víctimas de la violencia a ser protegidas y los menores a estar seguros.

En vez de pensar en políticas económicas con perspectivas de crecimiento, que el país salga adelante y los pobres dejen de ser pobres, para que puedan mantenerse con su trabajo y tener una vida decorosa, sin necesidad de recurrir a programas asistencialistas y proyectos paliativos, el Gobierno de la Transformación de Cuarta prefiere mantenerlos contentos para que (voten por Morena) se olviden unos días de su pobreza, pero sin salir de ella.

En el siglo XIX, el economista francés Frédéric Bastiat dijo de forma muy sabia: “Cuando el saqueo es organizado por ley para ganancia de los que hacen la ley, todas las clases saqueadas tratan de entrar, de alguna manera -de forma pacífica o revolucionaria-, en la elaboración de las leyes”.

Las leyes en México son expoliativas. El Gobierno les quita a los que trabajan duro y les da a los que estiran la mano para obtener sin esforzarse, a cambio de su lealtad y su voto, como hace el Gobierno lopezobradorista y como hicieron los anteriores.

El miércoles pasado, el recién estrenado presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, le propuso a nuestro mandatario la gran idea de erradicar la pobreza en un plazo de seis años y hacer que la nación crezca un 4 por ciento anual.

El ganso sabio aceptó el reto, aunque muchos dudamos que lo lleve a cabo. México es un país en que la pobreza dio vida al profeta populista. Sin pobreza, apatía e ignorancia, López Obrador no habría llegado a la presidencia y, sin ellas, Morena no podrá mantenerse en el poder por mucho tiempo.

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