PROYECTOVINO

“Entre burbujas”

Por Araceli Velázquez Córdoba
jueves, 21 de marzo de 2019 · 00:00
Las experiencias EnoGastronómicas que tanto se han puesto de moda, son realmente una delicia. Esta palabra compuesta es por completo “invitable” aunque uno no conozca nada de vinos, ya que “gastronómicas”, deja muy claro que vamos a comer. El “eno” del principio cuesta un poquito más de trabajo, ya que no todo el mundo conoce el mundo de la Enología, pero se refiere a que tomaremos vino. Ahora que todos entendemos el significado de la palabra, pues obviamente empezamos a salivar. “Vino y Gastronomía” ¿Quién dice que no? El sábado pasado me desperté muy temprano. Como buena hedonista, me gusta despertarme tarde y mucho más en sábado o domingo. Sin embargo la noche del viernes muy emocionada puse mi alarma del celular a las 6 de la mañana (para evitar retrasos) y cuando sonó al día siguiente, hasta con gusto le puse “detener” y me metí a bañar, muy contenta. Los que me conocen bien adivinaron, seguramente iba a alguna de estas experiencias “EnoGastronómicas” que tanto me gustan y bueno, ¿A quién no?

A las 9 de la mañana ya estaba sentada en una cómoda camioneta lista para la aventura. No sé ustedes, pero con tan sólo salir de mi lugar de residencia por algunas horas para mí ya es una “vacación” y el entusiasmo se vuelve aún mayor. Después de pasar un tramo de carretera de aproximadamente 2 horas y 45 minutos, la camioneta llegó a Ezequiel Montes en Querétaro (recuerden que yo vivo en la Ciudad de México). El paisaje ya era otro, y junto con la compañía y la expectativa, la hacían particularmente disfrutable.

Habíamos llegado a una de las vinícolas más grandes del país, que se encuentra muy cerca de la Peña de Bernal, uno de los monolitos más grandes del mundo. Finca Sala Vivé de Freixenet, la bodega número uno en México en la producción de vinos espumosos. Me habían invitado al “Bubble Fest 2019”. Un festival de burbujas, acompañado de música, deliciosa comida, visita a la impresionante cava, considerada una de las mejores del continente americano, la cual está a 25 metros de profundidad y obviamente la degustación de un sin fin de vinos espumosos de México y el mundo.

Al llegar nos recibieron con una copa de un refrescante vino espumoso y con ella bajamos los más de 100 escalones que nos llevarían hasta la profundidad de la tierra. Los aromas y el cambio de temperatura iban apareciendo conforme descendíamos. ¡Mis ojos empezaron a llenarse de botellas! Porque en esta cava llegan a almacenar más de 2 millones. Sentía que tenía que caminar despacio y sin tocar nada, sabiendo que todas esas botellas estaban llenas de burbujas y todos sabemos que en cualquier momento pueden explotar.

Beca, la enóloga del lugar nos describió el proceso de elaboración del vino espumoso de una manera magnífica, muy entendible y detallada. El método “Champenoise” es la forma de elaborar algunos vinos espumosos, es exactamente el mismo método con el que se produce la Champagne, sólo que no se puede llamar así, porque no está hecha en esa hermosa región de Francia y por su denominación de origen.

Al regresar a la superficie, pudimos degustar en el patio de la finca diferentes espumosos, de diferentes tipos como Champagne, Cava, Prosecco, etc.

Este Festival es un gran acierto, donde reúnen a familias enteras a adentrarse a este increíble mundo del vino, con espectáculo de burbujas, música al aire libre y una comida deliciosa alrededor de esta bella cultura, y lo hacen de forma responsable y divertida, no hay que perdérselo en el 2020.

Por mi eterna inclinación al producto mexicano, les puedo decir con mucho orgullo, que nuestros espumosos cada vez le piden menos, o nada, a los de otros países.

Y recuerden que no se necesita buscar una “ocasión especial” para tomarnos un vino espumoso. Lo “especial” surge en cuanto lo descorchamos.

aracelivelazquez@proyectovino.com.mx

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