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La crisis que viene

Por Jorge A. Meléndez
martes, 26 de marzo de 2019 · 00:00
“Por septiembre/octubre el Gobierno descubrirá que las cuentas no les salen: la recaudación no va a dar el kilo, la economía se va a estancar y los ahorros no serán suficientes para financiar el gasto social. Mercados y calificadoras tocarán entonces la puerta”.

Así me dijo hace poco un amigo que precisamente trabajó décadas en una de esas “calificadoras conservadoras fifís neoliberales” y que ahora es banquero de inversión y miembro del Consejo de varias empresas e instituciones financieras.

Alguien que sabe, pues, de lo que está hablando. Es obvia la respuesta del régimen ante estas advertencias: en el mejor de los casos un “les vamos a demostrar que sí se puede”, o más bien insultos y ataques.

Sorry, pero así no es. La economía responde a señales precisas y no a rollos genéricos. La realidad sí tocará a la puerta.

Desde el año pasado pronostiqué que si las políticas económicas eran irracionales, la crisis económica se cocinaría “a fuego lento”. Que llevaría un par de años mínimo. Ya no estoy tan seguro.

Hay demasiados nubarrones que pronostican truenos y relámpagos. Vamos a repasarlos.

La tormenta interna
1. Muchas ideas de Andrés son malas (el Tren Maya, cancelar el aeropuerto, enfocarse a CFE y Pemex cancelando alianzas con sector privado y competencia, tirar la reforma educativa, los precios de garantía, la refinería, etc.). Y en muchas otras la estrategia o ejecución son equivocadas, como en el combate al huachicol o el improvisado programa de aprendices.

2. El margen de maniobra del Gobierno es precario. Imagine, el 28% del presupuesto se destina a deuda y pensiones. En eso sí tiene razón Andrés: administraciones pasadas dilapidaron la bonanza en estupideces y corruptelas. Habría que castigar, no tumbar todo.

3. Los ingresos petroleros ya no son fuente de financiamiento. La producción está en franco desplome y si hubiese solución, sería de largo plazo (algo dudoso por la estrategia energética).

El temporal externo
4. La aprobación del T-MEC no será fácil. Y si Trump se desespera y tumba al TLC o pone aranceles del 25% al sector automotriz, se nos vendrá el mundo encima.

5. La desaceleración de Estados Unidos es franca. El crecimiento de su PIB pasará de 2.9% en 2018 a 2.3% este año y entre 1.8 y 2% en 2020, en el mejor de los casos.

Este coctel traerá desaceleración económica, presión presupuestal, reacciones de mercados (aunque no le guste a ya sabes quién) y turbulencia. Por cierto, otros aspectos a considerar:

a) La inversión extranjera en cartera (fija y variable) se ubicó a fines de 2018 en 255,000 millones de dólares (mmdd) y las reservas internacionales en 175,000 mmdd.

b) La deuda pública externa (incluyendo a Pemex) a septiembre de 2018 fue de 202,000 mmdd (subió 61% con EPN) y la privada fue de 121,300 mmdd, 41% más en el sexenio.

c) Las deudas en tarjetas y créditos personales crecieron 74% en 6 años y la de vivienda subió 81%.

Los defensores de la 4ª transformación dirán: “Pero las variables económicas están controladas”. Es cierto... por ahora. Yo no sé si como dice mi amigo la crisis llegará en la segunda mitad de este año. Podría ser también como dice Ernesto O’Farrill, en el 2020.

Pero ahí viene.
¿Qué hacer? Para los que están en el Gobierno: no responder con etiquetas y ataques. La opción madura es analizar y ajustar. Si el objetivo es transformar, que sea para bien.

Y para usted, 5 típicos consejos para tiempos turbulentos:

1. Cuidado con la deuda, sobre todo en dólares. Tómela sólo si tiene ingresos en dólares.

2. Contemple escenarios malos y asegúrese que pueda sobrevivirlos. ¿Está expuesto? Evalúe coberturas, alianzas, etc.

3. Sea prudente en gastos. La austeridad siempre es buena compañera, pero más ante la incertidumbre.

4. No entre en pánico. El temor irracional siempre empeora las cosas. Analice, anticipe señales y tenga planes específicos para actuar si la cosa pinta mal.

5. Apueste por México. Si los buenos se rajan, el País se hunde.

Ni modo, aunque me tachen de fatalista: las señales ahí están. Hombre o mujer precavida vale por dos.

En pocas palabras...
“Los dictadores y déspotas florecen en tiempos de crisis económicas”.

Robert Kiyosaki, empresario estadounidense.

benchmark@elnorte.com

Twitter: @jorgemelendez

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