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Las lenguas indígenas y los museos

Por Ling. Ana Daniela Leyva*
sábado, 9 de marzo de 2019 · 00:09

La ONU declaró el 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas. En el mundo se hablan alrededor de 7,000 lenguas distintas, México es uno de los países con mayor diversidad lingüística, contamos con 364 variedades de lenguas reunidas en 68 agrupaciones y éstas pertenecen a once familias lingüísticas. La ubicación de Baja California en el mapa nos permite atestiguar una especie de microcosmos de diversidad sociocultural y lingüística.

Existir entre dos mares y limitar al norte con Estados Unidos de América hacen de este territorio un crisol de lenguas y culturas; aquí conviven los grupos nativos de la península, los descendientes de misioneros y colonizadores, de los pobladores rusos, estadounidenses, mixtecos, zapotecos, triquis, nahuas, chinos, franceses, alemanes, italianos, armenios, tapatíos, morelenses, sonorenses, entre muchos otros.

Las variedades lingüísticas de estos grupos han tenido múltiples desenlaces, unas han permanecido y otras se van desvaneciendo, el caso del ruso es sorprendente, en tan solo tres generaciones la lengua dejó de practicarse.

Ahora, si muchas lenguas se siguen hablando, ¿qué podemos hacer para que esta diversidad se mantenga y no disminuya? Aunque antes habría que responder ¿por qué consideramos importante la diversidad?

La diversidad enriquece, un fenómeno visto desde distintas perspectivas cobra vida, se complejiza, se vuelve más real, así, tener distintas formas de hablar sobre el mundo, distintas formas de organizar los pensamientos y expresarlos, distintas maneras de conocer y transmitir esos saberes hacen que nuestra experiencia se vuelva más completa, más llena de vida.

También permiten que podamos vernos a nosotros mismos, los otros, los diferentes a mí, me enseñan que no todo lo que pienso, veo, creo, o digo es igual para todos los seres humanos, por lo tanto me hacen más abierto.

Las lenguas son patrimonio, son identidad, son historia y son futuro; en Baja California nos enfrentamos a retos grandes y de distinto nivel para mantenerlas vivas y sonando, por un lado, son los hablantes de las lenguas indígenas los transmisores de ese conocimiento y les corresponde a ellos tomar decisiones para que sus lenguas se mantengan; aunque el tema nos involucra también a quienes no hablamos una lengua indígena y lo primero que necesitamos hacer es informarnos, conocer las lenguas que se hablan en la región, valorar la joya de diversidad en la que habitamos y apoyar la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial que aún late en las calles de Ensenada. Podemos buscar información en textos, videos y ¿por qué no? en museos.

Los museos del pasado conservaban el patrimonio, los museos del presente, cada vez más, juegan un papel educativo y de divulgación importante, habría que tomarlos en cuenta como lugares donde las lenguas indígenas puedan escucharse y vivirse, y quizá, desde ahí podamos contribuir con un granito de arena a la visibilización de la situación lingüística en este 2019, Año Internacional de las Lenguas Indígenas.

*La autora es docente en la FCAyS de la UABC.

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