Amador…del deporte.

Todos los caminos llevan a Guaymas

Por MAO.
sábado, 9 de marzo de 2019 · 00:00

El Carnaval se ha ido y con esto empieza el tiempo de la profunda reflexión, según dicen los que pareciera que tuvieran a Cronos bajo sus designios; lo dirán quizás porque después de darles viandas al cuerpo, ahora es tiempo de darle el lugar a Dios.

“Cosas veredes mi querido Sancho” dijera el gran cronista Mario Thomas. Pero aquí no es ninguna homilía ni algo por el estilo, lo nuestro es el deporte y todo lo que le circunde. A la par con nuestro citado personaje de la semana anterior, y en un perfecto combo, como queriendo emular a un gran periodista en un espalda con espalda en sus reportajes, en una mezcla de fiesta y beisbol, mi mente evoca la figura de otro gran personaje que supo ganarse el cariño y respeto de mucha gente, por su visión como empresario y amante de la pelota caliente.

Del mote desconozco la procedencia, lo primero que me viene a la mente es el hermoso puerto sonorense de donde una mañana trágica, según el autor de la canción, salió una famosa barca. Mientras practicábamos beisbol entrada la adolescencia, nuestro personaje, ya bien ubicado en el ámbito popular, seguía distinguiéndose como buen empresario pero con la mira de darle a Ensenada un espectáculo digno para el aficionado al rey de los deportes.

Sobre todo, claro, a un nivel profesional, como no se viviera desde finales de los 60’s y principios de los 70’s con aquellos Tigres de Ensenada, militantes de la Liga Norte de Sonora, en donde obtuvieran un campeonato (1968) y un subcampeonato (1971).

Es así que nacen los Delfines a principios de los 80’s y nuestro personaje deja caer semillas en tierra fértil y rápido produce frutos, logrando atraer al público que se deleitaba una vez más al observar a grandes promesas así como a consagrados veteranos que venían a hacer valiosas aportaciones a los clubes de esta liga del noroeste del país.

Al principio, en lo deportivo más que nada, fue difícil el desempeño del equipo porteño, pero luego vinieron los años de grandeza del club con aquellas tres finales seguidas, obteniendo un bicampeonato (83-84). Después de aquella final del 85, los príncipes del mar se fueron.

Atrás quedarían las hazañas de muchos hombres que fueron arropados por el cariño de los ensenadenses. Ahora emergen en otras aguas, más cálidas, al Sur de la península, en otra Liga, ante otra afición. Gracias a la visión de este empresario pudimos ser testigos de las emociones de un beisbol a mayor nivel del que habíamos presenciado hasta ese momento en nuestra ciudad.

Al paso de los años, fue un pelotero que también vistió esa casaca con vivos azules, quien con el apoyo de su familia ha vuelto a darle a Ensenada beisbol profesional y como paradoja, al igual que tú, empresario visionario, es ya también bicampeón. Tardes de carnaval y noches de pelota caliente es la combinación perfecta para reconocer tu aportación al beisbol amateur y profesional en Ensenada, porque el ir a visitarte, era tomarse un viaje mágico en el beisbol de tus amores, sin necesidad de hacer reservaciones en tu negocio.

Como joven que era a esa edad, te agradezco por tenerle más cariño aun a este deporte, porque si de buen beisbol se trata la charla, todos los caminos llevan a ti.

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