LA VERDAD SEA DICHA

¿Otro error del PRI?

Por Guillermo Hurtado Aviña
miércoles, 3 de abril de 2019 · 00:00
Todos los políticos, o casi todos, tienen por cierto que el PRI cometió un error al designar como su candidato a Meade, un hombre con fama de inteligente y honesto, pero que carecía de algunos atributos indispensables para un candidato, en especial uno.

Los estatutos del PRI establecían que para ser candidato era ser militante; Meade no era militante pero el Presidente Peña Nieto quería que él fuera el candidato, de manera que ni tardo ni perezoso dio la indicación necesaria para que fuera modificado el estatuto en la parte correspondiente, y quedara asentado que una persona puede ser candidato del PRI aun cuando no sea militante.

Ya con el cambio a modo, Meade no tuvo ningún impedimento para ser candidato del PRI a la presidencia de la república. Las consecuencias no se hicieron esperar.

Los líderes importantes del partido no estuvieron de acuerdo con el nombramiento de Meade, aunque no dijeron nada, tampoco hicieron nada por ayudar al candidato no militante. Lo dejaron solo, ningún político experimentado le dio la mano…y perdió feo.

Fue un error el nombramiento de Meade, error que el PRI lo pagó muy caro.

No obstante ese antecedente, aquí en Ensenada el partido está cometiendo el mismo error al aceptar como su candidato a la presidencia municipal a Maccise, un hombre que de acuerdo con opiniones de gente conocedora, no es militante del PRI, salvo prueba en contrario, situación que no es del agrado de los priistas de hueso colorado, según se ha comentado en el bajo mundo político, y eso pone en peligro la victoria.

De Maccise lo único que se puede decir es que fue el primero que trajo a Ensenada el teléfono móvil y con solo ese mérito es muy difícil ganar, aunque, claro, no es imposible, pues existen los milagros.

El PRI está cometiendo, o está a punto de cometer, el mismo error que se cometió cuando postuló a Meade, pero aún es tiempo de corregir, de evitar ese error si en verdad se quiere competir, ya no digamos ganar.

Pero eso no es todo, el partido tricolor da la impresión de que no tiene ganas de ganar una elección, pues ha registrado como su candidato a diputado por el XVII Distrito, al impresentable Ricardo Medina Fierro, un hombre que no tiene nada de qué presumir, pues jamás ha demostrado ser un político eficiente; fue diputado federal y no hizo nada, ni bueno ni malo, fue secretario general del sindicato de burócratas y no fue capaz de ayudar a quien que le solicitó su intervención; ese cargo sólo le sirvió para evidenciar su enorme ego, su afán de ser reconocido, tal como queda evidenciado en la tumba del bien recordado líder Miguel Zúñiga, en la que se lee el nombre de Ricardo Medina Fierro, secretario general del sindicato, tres o cuatro veces más grande que el de Zúñiga Padilla.

Y por si lo anterior fuera poco, habrá que contar que de los presidentes del PRI ha sido el más oscuro, el que ha estado a punto de aniquilarlo al no tomar en cuenta a los sectores que lo componen y miren que ha habido otros muy malos.

Finalmente, como prueba de su irresponsabilidad está su separación como regidor del ayuntamiento, sin más razón que querer ahora ser diputado.

Lo que no se entiende es por qué el PRI teniendo gente militante muy preparada, bien vista por la ciudadanía, sin nada grave en su contra, insiste en equivocarse designando candidatos desconocidos o mal vistos. ¡POR QUÉ!

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