LA MARAÑA CÓSMICA

Escudriñando los primeros instantes del Universo

Por Rolando Ísita Tornell*
lunes, 8 de abril de 2019 · 00:00

Hoy es más o menos conocido en la opinión pública que el Universo es resultado de un gran estallido hace 13 mil 800 millones de años, y que a partir de ese “Big Bang” se inició una expansión que no sólo continúa, sino que además se acelera.

Sin embargo, saber ¿qué sucedió en los primeros instantes?, ¿cómo era aquello? han sido conjeturas a partir de cómo hemos venido desentrañando la estructura íntima de la materia, el átomo, su núcleo integrado por protones y neutrones, revoloteando a su alrededor a gran velocidad los electrones.

Gracias al desarrollo de instrumentos cada vez más precisos, como el microscopio de tunelaje, ha sido posible ver no sólo los átomos sino además cogerlos y diseñar con ellos nuevos materiales que sabíamos que sólo existían en las estrellas, como los fulerenos. Asimismo, con el desarrollo de nuevas teorías y tecnologías, los científicos han encontrado que esas pequeñas partículas atómicas están construidas de otras estructuras más diminutas todavía, como quarks, gluones, muones, leptones, bosones.

Uno de los más recientes hallazgos fue un medio, un entorno, que le permite a las partículas tener masa, el bosón de Higgs, haciendo uso del poderoso acelerador de partículas (de hadrones) construido por la Unión Europea en la frontera de Suiza y Francia. Se trata de un túnel circular de 27 km de diámetro anillado con enormes electroimanes, que no sólo es capaz de acelerar partículas a velocidades cercanas a la luz, 300 mil km por segundo, sino además hacerlas chocar, de ahí su nombre “Colisionador de Hadrones” (LHC).

No basta el instrumento que acelera y hace chocar las partículas, se requieren detectores que registren el fenómeno. Uno de ellos es ALICE, diseñado y construido por científicos de México, de los institutos de física, ciencias nucleares de la UNAM y del Cinvestav del IPN. No satisfechos, han mejorado la versión de este detector, el VO Plus. Con esta nueva versión fue posible acelerar protones (que integran el núcleo de los átomos), hacerlos chocar y con el instrumento detectaron por vez primera un plasma, una suerte de sopa primitiva de quarks y gluones que nos permite saber lo que sucedió en los primeros microsegundos del Big Bang.

Recientemente también se informó del inicio de la construcción en México, en el estado de Hidalgo, del Complejo Científico y Tecnológico Sincrotrón, un acelerador de electrones a velocidades cercanas a la luz, que producirá una luz quizá más intensa que la del Sol y permitirá estudiar la estructura y propiedades de cualquier objeto.

Los conocimientos que se generen con el Sincrotrón nos permitirán conocer la riqueza mineral del territorio o el genoma de los mexicanos, impactará a industrias como Pemex, Comisión Federal de Electricidad o Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, dejando de depender de tecnologías extranjeras.

* Comunicación de la Ciencia UNAM-Ensenada

risita@dgdc.unam.mx
 

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