DESDE LA BANQUETA

Nostalgia de la tiranía

Por Sergio Garín Olache
jueves, 16 de mayo de 2019 · 00:00


Existe un intento real de sustitución de las instituciones de representación política por la aparición de un caudillo electoral como el Peje, dedicado a la lucha obsesiva por el poder que no quiere contrapesos de pilón.

Si te fijas bien es una idea contraria a la democracia. Lo que hace este caudillo o cualquier otro es crear desconfianza social hacia diferentes instituciones, particularmente hacia las encargadas de la administración e impartición de justicia; señala la muy conocida corrupción, impunidad e ineficiencia de servidores públicos; la desatención de las autoridades competentes a las demandas puntuales de comunidades específicas; la insuficiente representación de colectivos (grupo, gremio, asociación) sectores e intereses en las instancias democráticamente constituidas para ello, así como una escasa rendición de cuentas del quehacer político de los representantes populares. Nada nuevo bajo el sol.

Cierto que los partidos políticos e ideologías tradicionales atraviesan una severa crisis de proporciones históricas, pero es posible por necesario que los partidos políticos empiecen a trabajar en opciones más modernas, laxas, horizontales, flexibles y descentralizadas que estén a tono con los desafíos del siglo XXI. De la revitalización de los partidos mediante modernas y efectivas formas de representación política dependerá el futuro de nuestras libertades.

El problema de toda la vida con los partidos inicia con las preguntas de quién pone a quién y que tan legítimo es la representación política que pueda responder a los intereses de grandes segmentos de la población que hoy día no se sienten representados por ningún partido político. No es fácil, pero al menos allí están las elementales preguntas planteadas, tendrán los partidos políticos que trabajar en soluciones adecuadas.

El populismo no es la solución; el populismo sólo es una idea muy mala por cierto a lo que se busca como sociedad y contraria a la democracia. Los mexicanos sufrimos una enfermedad infecciosa llamada: “Pericia de la decepción”, AMLO cuenta con ella para apoderarse de las instituciones y sustituirlas con burocracias bajo sus órdenes que te digan lo que tienes que hacer; muchos ciudadanos no se sienten representados por nadie porque el Peje sabe que los políticos actuales no representan a los ciudadanos sino a sus partidos; AMLO nos propone en cambio su caudillaje como remedio a la enfermedad crónica, aunque es una idea contraria a la democracia, el Peje cree que todos los demás son unos idiotas sin límites con nostalgias de la tiranía.

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