LA BUFADORA

Tres de tres

Por El Mosquito
jueves, 18 de julio de 2019 · 00:00

En cosa de una semana, desde la oficina del jurídico municipal, Tomás Burns, surgió la primer noticia que Ensenada había logrado recuperarse de la primer caída en su disputa por los límites territoriales con el municipio de Playas de Rosarito, al resolverse que corresponde razón a Ensenada y pide al Congreso del Estado que deje sin efecto el decreto que le asignaba más de 160 hectáreas al vecino Ayuntamiento. Con eso, Ensenada vuelve al ring para que el Congreso del Estado -ahora sí en igualdad de circunstancias- elabore el estatuto territorial de los municipios del estado, y en cuya tarea los próximos ayuntamientos de Ensenada deberán estar atentos para que no se repita otra acción gandalla de los intereses económicos de algunos empresarios rosaritenses.

Este tema, razón del recuento de hoy, generó un gran alivio entre quienes conociendo el conflicto que data desde la administración de Manuel Montenegro Espinoza (1995-1998), ven con buenos ojos el seguimiento institucional del gobierno, hasta concluir esta etapa positivamente.

Pero también le da comezón a quienes quieren fanfarrias, ignoran a los ejecutores del avance e incluso lo cuestionan.

Los parquímetros
El segundo tema fue la suspensión definitiva en el recurso que interpuso el Ayuntamiento de Ensenada -jurídico y sindicatura hay que decirlo en todas sus letras, porque en este tema además de Tomás Burns colaboró decididamente la síndico procuradora, Karina Castrejón Bañuelos- contra la instalación de estacionómetros en un amplio polígono del centro de la ciudad.

El llamado juicio de lesividad prosperó para la suspensión definitiva, lo que indica que manda el proceso judicial hasta que llegue el siguiente meteorito según se anuncia en redes y abre la puerta al gobierno municipal, al menos, para reiniciar la asignación de estacionamientos exclusivos en el centro de Ensenada.

Naturalmente que los primeros en reaccionar fueron los propietarios de la empresa Iberparking, pero curiosamente también desde Cabildo hubo quien se colgó la medalla “por la lucha social, desde la ciudadanía, que dimos en contra de esta medida”. Esta apreciación no tiene sentido, porque la lucha es jurídica -en la que nadie pone una letra, salvo el jurídico municipal, Burns y la síndico, Castrejón- no es de likes en Facebook, habrán de disculpar.

La deuda
La tercera que nos lanzó el gobierno municipal, aunque desde este espacio habíamos hecho un adelanto, es que tratándose del problemón financiero heredado desde la administración de Pablo Alejo López Núñez al terminar 2010 -sí, para construir el actual Palacio Municipal y algunos puentes vehiculares-, que Enrique Pelayo se encargó de duplicar y que Gilberto Hirata de cuadruplicar, vino Marco Novelo a dejarlo tal como recibió Pelayo o como la dejó Pablo Alejo López.

Lo que ocurre es que todos hemos visto el descomunal adeudo en números globales y no en lo que cada trienio le aportó a la deuda.

Veamos. Daniel Quintero deja una deuda de 132 millones de pesos, Jorge Catalán (+) la suelta en 117, convirtiéndose en el primero en dos décadas en reducir el monto de la deuda global.

César Mancillas la suelta en 120, creciendo prácticamente en tres millones, una insignificancia, pero que nos sirve para equiparar lo que siguió después.

De 120 que hereda Mancillas, López Núñez la pone en 369 millones de pesos; creció a poco más del doble al agregar 249 millones de pesos a la deuda general.

La fiesta del derroche sigue con Enrique Pelayo que le aporta 415 millones de pesos (el doble que López Núñez) y la termina en 784 millones.

Gilberto Hirata mantiene la tendencia y nuevamente duplica lo que le dejan, al pasar de 784 a 1,950 millones, añadiendo 884 a los dejados por Pelayo.

Si desde Pablo Alejo, pasando por Pelayo e Hirata la tendencia era a duplicar, la lógica a esperar son por lo menos 4 mil millones de pesos con Novelo. Pero no fue así.

Novelo le agregó 287 millones -y no los dos mil esperados-, casi lo mismo que Pablo Alejo López en 2010.

Sergio Guevara Escamilla, el empresario de la pesca, hizo un buen ejercicio durante la precampaña pasada, que explica que el origen del problema financiero de Ensenada es la injusta distribución fiscal, y sin duda hay razón en ello.

Pero el monto de la deuda también explica niveles de responsabilidad y su manejo.

Ahí están los números. A diferencia de los políticos, no mienten.

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