LUCES DE LA BAHÍA

Playas encantadas

Por Juan Zamora Hernández
sábado, 20 de julio de 2019 · 00:00

Sin ninguna duda y con plena seguridad, puedo opinar que uno de los atractivos más interesantes es la bahía de Ensenada. Y es que en verdad nuestras playas son muy bonitas y son dignas de admirarse por sus bellas y blancas arenas.

Son hermosas las playas y más cuando estas se encuentran limpias de basura y desperdicios, porque a veces dan asco nada más de verlas.

Después de recorrer la costa desde Tijuana hasta Ensenada, al turista que contempló el océano y la escena de nuestras costas, llegar al puerto y ver las playas, en lo primero que piensa es en darse un chapuzón en esas aguas azules de nuestro mar.

Playas encantadas. Sí, porque se autoeliminan los enterococos, microbios y demás microrganismos que suelen habitar en las aguas que llegan hasta las arenas de nuestras playas.

¿Usted qué opina?
Hoy (jueves 18 de julio), salió una nota en nuestro periódico El Vigía, donde la distinguida dama Matilde López Chávez, directora de Administración Urbana, Ecología y Medio Ambiente, dijo que “nuestras playas de Ensenada eran aptas para su uso”. Me imagino que como propaganda turística está correcta, pero en la realidad considero que hay un error, pues la semana pasada -el sábado-, para ser exacto una señora con sus tres niños, fue a Playa Hermosa a zambullirse en las aguas de nuestra bahía junto con los niños… ¿y qué pasó después? Que al otro día o esa misma noche, la señora se dio cuenta que uno de los niños tenía salpullido y se sentía mal del estómago y es que había tragado agua del mar.

Esto no es de extrañar, pues hay que recordar que cada vez que llueve toda el agua que corre va directo al mar, y recuerden que las corrientes arrastran con basura, y toda clase de inmundicia. ¿Y esta plaga como se elimina?, ¿cómo se puede sanear toda esta agua que cae al mar?, ¿cómo acabar con la contaminación que arrastran estas corrientes? Aparte de eso todavía hay arroyos que con todos sus desechos desaguan en el mar, eso no es difícil de localizar, todo es cuestión de ver a dónde descargan esos desechos y cómo se tratan.

Así es estimada señora Chávez, si tiene tiempo puede darse una vuelta por la orilla de estas playas y corroborar lo que digo; es más, una sugerencia: ¿por qué no hace la prueba y se introduce unos minutos en el agua así hace un poco de ejercicio y le da oportunidad de probar nuestra agua? A ver qué le parece, porque cuando uno se mete al mar y nada un poco, aunque no se quiera siempre se traga un poco de agua salada.

Bueno, pero como no hay que asustar al turismo ya que de eso vivimos, lo mejor nada más es conservar la áreas limpias y ver que los veraneantes no arrojen basura, para evitar hasta donde sea humanamente posible la contaminación. Y con esta recomendación me despido y hasta la próxima D.M.

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