DESDE LA BANQUETA

Catarsis

Por Sergio Garín Olache 1 de 2
jueves, 12 de septiembre de 2019 · 00:00


El recuerdo de la adolescencia que viviste, siempre viene del darte cuenta de tu singularidad como persona, la seguridad absoluta que tenías de niño termina y se convierte en problema y pregunta del adolescente, en conciencia que se interroga. Es la historia-mito eterno de los griegos con Narciso que contempla su imagen en el estanque; las respuestas que encuentras -en inmensa soledad- pueden ser verdaderas, falsas, exageradas, traumáticas, violentas o simplemente ridículas; si es largo el proceso de comprender y entender la circunstancia de tu vida, surge entonces la pandilla de adolescentes como respuesta natural al entorno difícil; años después obtienes la perspectiva completa cuando despiertas del sueño o de la pesadilla.

¿Quiere usted entonces escuchar la historia de la chica ideal (cursi), los malos hábitos estéticos (moda), de higiene y de conducta de compañeros de secundaria pública que es tan frecuente en todas las secundarias y en todos los tiempos que se convierte en un proceso universal?

De esa chica ideal con cuerpo de mujer adulta con ojos grandes y mirada que más que mirar, hablan: Llegó radiante y coqueta desde el primer día a la escuela secundaria, prometía claridad de inicio y, con suerte, afortunada aventuras de descubrimiento adolescente “sano” con ella después.

La prognosis de los profesores para tratar con los humores del adolescente en la escuela secundaria pública tiene que ver con el equilibrio que debe existir entre la actividad física, horas de clase, comidas saludables, higiene personal y sí, saben bien los maestros que son capaces los adolescentes a esa edad temprana de intensa actividad sexual. Provienen los muchachos de todos los estratos sociales y para no dejar, los uniforman para mitigar las diferencias de clases sociales.

A los maestros sólo les queda advertirles a los muchachos las consecuencias físicas y emocionales a veces traumáticas de no cuidarse como es debido: Nunca lo hacen. Pareciera entonces que estimulan la actividad sexual que consideran que no es desdeñable y hasta podría ser recomendable pero siempre con la información adecuada.

Es un error de los maestros patrioteros del gobierno no trabajar con principios y valores básicos a temprana edad del alumno. Las escuelas de ese nivel deberían tener uno o dos psicólogos al servicio del alumno; al menos al médico que viene en el sueño. El Peje mismo reconoce el problema de formación y ofrece al ciudadano de forma tardía la cartilla moral de Don Alfonso Reyes.

En el libro icónico colombiano: “Cien Años de Soledad “se habla de unos médicos invisibles de alma y cuerpo que solo llegan en el sueño; en unos de sus episodios Fernanda del Carpio es operada por un médico invisible, pero ella, por no llamar a las cosas por su nombre le pide al médico que la cure de otro órgano y no de la enfermedad que le provoca la herida de mujer que no cicatriza jamás; tiene fiebres nocturnas de lujuria. Por eso, siempre hay que decir la verdad al médico aunque sea invisible y venga en sueños.

Vuelta a la chica ideal: Fue entonces una de esas chicas que corta el aliento cuando mira, te obsequia una sonrisa cuando estás con los amigos, sientes lo suficiente para poner cara de estúpido

Cuando dices en voz alta para que ella escuche tu opinión contundente: “Esa chica (nombre) es el sueño de cualquiera”, no hace efecto en ella, lo da por supuesto.

Es una coqueta que no tiene piedad de sus compañeros de primer año, le gustan los de tercero.

Para el segundo año, nuestra chica ideal no regresó a la escuela-- no sé por qué-- supe tiempo después que se casó con un príncipe rico que se convirtió en sapo y se llenó de hijos y problemas judiciales.

Adiós a mi chica ideal….Continuará con los malos hábitos estéticos, de higiene y los gandallas que nunca faltan en una buena secundaria pública.
 

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