ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

En torno a los 500 años de la primera vuelta al mundo

Por John Temple Sánchez Gavito*
jueves, 12 de septiembre de 2019 · 00:00
El pasado 20 de septiembre se cumplirá el quinto centenario de la partida de la flota de cinco barcos destinados a la circunnavegación del globo terrestre desde San Lúcar de Barrameda, y de los que únicamente regresó uno tras completarla.

Al frente del proyecto estuvo Fernando de Magallanes, más bien, Fernão de Magalhães, un portugués que había navegado en diversos viajes costeando África, la India y parte de Indonesia.

Con el conocimiento adquirido durante sus diversos viajes, tuvo la idea de poder navegar directamente a las islas de las especias por el occidente, sin tener que reembarcarse en América. Para ello, consultó los mapas que se albergaban celosamente en la mapoteca real de Lisboa, llegando a la conclusión de que debía existir un estrecho que comunicara directamente del océano Atlántico al Mar del Sur (por él llamado posteriormente Pacífico) para poder alcanzar las islas de la especiería.

Originalmente, como buen portugués y con muchos años de experiencia de navegación, le propuso al rey lusitano dicho viaje, pero éste no le tomó mucha importancia, por lo que Magallanes decidió, aun siendo portugués, proponérselo al emperador Carlos V, recién llegado al trono de España.

Fueron muchos los esfuerzos y las antesalas para poder convencer al emperador, pero por fin logró su apoyo para financiar su proyecto.

La flota que formó constaba de cinco barcos, en promedio de 90 toneladas. Para tener una idea del tamaño de estas naves a partir de su tonelaje, la nao San Salvador, en la que hizo sus descubrimientos Cabrillo en 1542, que estuvo atracada en el Puerto de Ensenada recientemente y que fue visitada por mucha gente, era de 200 toneladas.

En estas naves iba un total de 239 tripulantes, y completaron el tornaviaje solamente 18.

El viaje por el Atlántico fue por lo demás normal y el abastecimiento regular. Al llegar al estuario del Río de la Plata, él creyó haber encontrado el lugar por el que podía pasar al Mar del Sur, pero conforme se adentró se dio cuenta de su error.

Alrededor de los 50° latitud sur, en el puerto de San Julián, y en parte por las difíciles condiciones del viaje, varios capitanes (españoles todos) se iban a rebelar contra él, para regresar a España. Descubierto el complot, astutamente los sorprendió, haciéndoles un juicio, del que uno fue castigado con el descuartizamiento, otro apuñalado durante la reyerta y otro, dejado con un cura en tierra.

Finalmente, por una serie de canales laberínticos, pudo cruzar y salir al mar del Sur. Una de las naves regresó subrepticiamente a España.

Aunque el viaje por el mar del Sur fue tranquilo (por lo que lo denominaron en adelante Pacífico), durante tres meses pasaron hambre y sufrieron escorbuto, que imposibilitaba a los marinos para maniobrar los barcos. Finalmente llegaron a la isla de Guam, donde se abastecieron, y al poco tiempo llegaron a las islas que denominaron Filipinas, en honor al príncipe español.

En la isla de Guam, en Mactan, durante una revuelta, es muerto Magallanes por un grupo de indígenas con Lapulapu a la cabeza, por lo que el viaje se reorganiza.

La nao Victoria es entonces comandada por Sebastián Elcano, quemándose la Concepción y dejando a reparar en Tidore la Trinidad, que posteriormente fue capturada por los portugueses.

La Victoria fue cargada con clavo y especias, regresando a San Lúcar el 20 de septiembre de 1522, y, aunque las pérdidas fueron cuantiosas, con lo que trajo la Victoria se recuperó la inversión, y hasta dejó ganancias.

*Investigador CinahBC

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