ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS
¿Qué tipo de hueso es este?
Por Biol. Andrea Guía Ramírez*En días pasados, durante una comida familiar, alguien me mostró unos cuentos huesos, al mismo tiempo que me lanzaba la siguiente pregunta: ¿De qué animal son estos huesos? Su inquietud se originaba en que, si la carne que se había comprado era realmente de res o de algún otro animal que no necesariamente es del tipo utilizado en la alimentación occidental. El tamaño mediano de los huesos le sugería que posiblemente correspondía a un espécimen diferente a la res.
Al observar los pequeños trozos de hueso, evidentemente, se trataban de fragmentos de costilla, de unos escasos 2 cm de largo, con visibles cortes de carnicería producidos por sierra. Mi respuesta fue, de lo que estoy segura es que son de mamífero de talla grande.
No correspondían a algún mamífero de tamaño mediano como un borrego o un venado, mucho menos del tamaño de un cánido. Esto me llevó a reflexionar acerca del trabajo que realizamos los arqueozoólogos (personas que nos dedicamos a estudiar huesos y otros restos de animales en los contextos arqueológicos).
Una colección faunística recuperada en una excavación arqueológica, puede estar formada por miles de huesos, sin contar a las conchas de moluscos, testas de erizos, exoesqueletos de cangrejos, entre otros. Esos huesos pueden corresponder a peces, aves, mamíferos e inclusive reptiles y anfibios.
Algunos sitios están dominados por uno u otro grupo zoológico que deriva de los recursos faunísticos disponibles y/o de las prácticas culturales del grupo humano en cuestión. Esto puede complejizarse si los organismos fueron sacados de su hábitat, transportados cientos de kilómetros y, al descomponerse, solo quedan las partes duras que no siempre son reconocidas en la primera revisión.
Una vez que los restos faunísticos son recuperados, embolsados y etiquetados, son llevados a los laboratorios. Ya ahí, cada bolsa, es como una sorpresa. Es una mezcla de varias especies de los diferentes grupos zoológicos.
Algunos sitios se caracterizan por su diversidad de especies, otros, los menos, pueden contener solo un par de especies. La separación más simple es asignarlos a los grupos zoológicos generales, esto es, quienes son peces, aves, mamíferos, reptiles y/o anfibios.
Después a cada hueso hay que asignarle su posición anatómica, se trata de una vértebra, una costilla, un hueso craneal, y si fuera el caso, una extremidad. En otras palabras, si es pez, asignarlo al óperculo, dentario, cleitrum. supracleitrum. Si es ave asignar la pieza al tarsometatarso, tibiotarso, carpometacarpo.
O si es mamífero, puede tratarse de un calcáneo, un astrágalo, o una rótula. Y para cada uno de los grupos animales existen otros nombres menos domingueros para sus otras piezas anatómicas, que deben ser identificadas.
Además, si deseamos saber cuántos animales están representados en la colección en estudio, y si es el caso, debemos asignar cada elemento al lado del cuerpo, esto es, si es de la posición derecha o izquierda del organismo. Para cada pieza anatómica hay que definir la especie a la que pertenece. ¿A qué peces corresponden las diferentes formas de óperculo? ¿A qué tipo de ave los diferentes tarsometatarsos? o ¿a qué mamífero pertenece la mandíbula o el astrágalo? Así, una pequeña bolsa puede llevarnos varios días o semanas de estudio.
Inclusive, en algunas ocasiones los elementos se quedan separados por varios meses o años, hasta que en alguna colección o algún colega nos ayuda con la identificación. Y puede ser hasta ese momento en que podamos responder la pregunta ¿Qué tipo de hueso es este? Y lo más importante, a quién le pertenece ese hueso.
*Investigadora del CinahBC
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