BAJO PALABRA
Luna
Por Hadassa CenicerosMiro la noche, si buscar en la oscuridad es mirar,
Encuentro tu recuerdo
Una figura gentil, difusa, joven
Vivo tu cercanía casi al alcance de mis manos.
Retengo el impulso de tocarte, de sentirte en mi piel.
Vives mejor en mi fantasía: cierta, cercana, tangible
vago en el dilema de hacerte real, de acercarme
para perderme por hoy entre la ilusión y la posible certeza
de tenerte.
Apareces con presencia luminosa, iluminas mi lecho
Enciendes los colores del jardín.
Eres para mi gusto un astro de plata
Sin importar la nomenclatura de la ciencia.
Tu ausencia hace más vivo tu recuerdo
Te imagino entonces dibujada en la playa
Reflejada en al agua de una fuente
Pienso en ti en los caminos y en los campos de trigo silentes al atardecer.
Hubo un tiempo en que el “siempre” parecía imposible y que el “nunca” no sería pronunciado
Ahora la vida nos apresura, nos conduce con prisa a lugares que pensamos lejanos.
La enfermedad, el contagio, el fin se acercan y rodean nuestras vidas
La esperanza-si alguna vez la hubo-se aleja y precipita al abismo incierto de la muerte.
Levanto la vista y te encuentro brillante, intacta en ciertos días, segura y me trasmites la seguridad de haber vivido días en que soñé despierta entre tímidos rayos de tu luz
Ahí me hallo entre el sueño y el recuerdo, entre el deseo y la duda
Entre la certeza y el temor que seas solamente una visión fincada en la ilusión.
Me quedo en el hueco de la ilusión de qué más da: la esperanza.
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