DESDE EL VIGÍA

Pésimos ejemplos

sábado, 21 de noviembre de 2020 · 02:23

 En 2018 y 2019, los electores del país y de Baja California decidieron apostar por otra fuerza política distinta al PRI y al PAN, porque los primeros echaron al caño durante los 70 años que permanecieron en el poder las principales consignas de la revolución mexicana, y no conformes volvieron a traicionar la confianza del pueblo cuando retornaron a la presidencia en el aciago sexenio de Enrique Peña Nieto.

Mientras, los panista también desaprovecharon los 12 años que estuvieron al frente del gobierno federal y arruinaron las tres décadas que dominaron en esta entidad fronteriza.

Ambos partidos generaron tal hartazgo y decepción en los ciudadanos que perdieron casi todo, y hoy representan una oposición muy disminuida y sin convocatoria.

Sin embargo, cambiar las prácticas y viejas reglas no escritas del sistema político mexicano no se logra sólo a través de las urnas, sino con acciones y obras, y en estos tiempos, cuando un funcionario público electo o designación de equivoca, o algún familiar directo comete un resbalón y todo queda plasmado en un twitt, fotografía, audio o video, entonces las redes sociales dejan de ser “benditas” y se convierten en un juicio sumario, que en segundos destroza una intachable trayectoria que implicó años de esfuerzo.

Y referimos lo anterior, porque varios protagonistas de la llamada 4T en la entidad cometen errores absurdos, incomprensibles, ridículos y hasta infantiles, desde el etílico y grotesco festejo de la senadora Alejandra León, el sorbo de cerveza en una sesión virtual del Congreso local por parte de la diputada Montserrat Caballero, y la celebración con música en vivo y bebidas fermentadas de la alcaldesa de Playas de Rosarito, Aracely Brown, quien utilizó para dicho convivio la oficina de la presidencia municipal.

Habrá quienes pretendan justificar esta clase de comportamientos con el socorrido argumento de que no estaban cometiendo un ilícito y de que todos nos equivocamos, pero no se debe olvidar ni pasar por alto que la gente votó de manera distinta con la esperanza de haber escogido a personas que con su actuar público y privado se conviertan en un ejemplo a seguir, porque en el gobierno siempre tienen que estar los mejores ciudadanos, los más capaces, honestos y comprometidos, sin importar su género y preferencias sexuales, ni su origen étnico.

Los errores en política siempre se pagan, algunos salen muy caros, y otros, a pesar de su magnitud, se esfumaron, en especial los que se cometieron antes de la presente era digital, pero hoy las redes sociales emiten condenas inmediatas.

Así que los nuevos tiempos demandan conductas y discursos inteligentes en las esferas del poder público, incluso en escenarios que se consideran privados.

¡Pero qué pinche necesidad!
 

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